lunes, 16 de abril de 2018

DE PROFUNDIS

Camino a ciegas por un sendero engolosinado en sombras tenebrosas.
El frío me atraviesa como una espada de doble filo.
Tengo miedo, estoy aterrorizada.
La muerte, fiel compañera de otros tiempos, se vuelve demandante, exigente...
La misteriosa Señora no viene en mi busca,
viene en busca de mi amor.
Lucho contra ella, inútil. No puedo contra su poder ancestral,
un poder que reúne las fuerzas del Infierno y del Paraíso.
La decisión ya está tomada.
Lágrimas de sangre corren vertiginosas a través de mis mejillas,
derroteros demacrados, tejiendo un velo carmesí.
De lo profundo de mi ser, del tuétano de mis huesos,
surge un grito plañidero:
"Piedad, no te lo lleves!"
La muerte, Dama de andar señorial, fija en mí su mirada que incinera y coagula a la vez.
Mirada de fuego y azufre. Mirada de hielo y escarcha.
"La decisión ya está tomada", me responde con dulzura
y mi corazón estalla en mil pedazos.


sábado, 31 de marzo de 2018

COMBATE INTERIOR




Pensamientos oscuros se agolpan en mi mente,
tormenta irascible que todo lo devasta,
abismo insondable que succiona con la voracidad del león.
Pensamientos oscuros, que como una boa constrictor,
movediza y silenciosa, me atrapan y ahogan.
Pensamientos oscuros, bandada de cuervos
revoloteando en mi interior 
emitiendo fuertes quejidos fúnebres
que desgarran mi cordura.

sábado, 3 de marzo de 2018

OQUEDAD




Una mujer se observa en el espejo.
El corazón desgarrado, vacía el alma.
Reprime el llanto, se mira y piensa:
"Huérfana de un amor verdadero.
Caricias heladas, ternura desahuciada, felicidad huidiza.
Amor traicionero que me partiste en mil pedazos.
¿Tendré, acaso, una nueva oportunidad,
un nuevo amanecer?".
Ilusión vana. La mujer cierra los ojos
y ya en su puerta la muerte llama.

miércoles, 28 de febrero de 2018

BORRASCA


¡Llueve!
Gotas impertinentes se estrellan contra el cristal de la ventana
Observo perdida en mis pensamientos.
Llora el cielo y llora mi alma por un amor perverso.
Negros nubarrones enturbian el firmamento
y una congoja asfixiante ralentiza
los latidos de mi cansado corazón.
Un rayo enfurecido cruza el firmamento. Me asusta,
desgarra mi piel, me astilla, me cercena.
Nada siento, ni odio ni amor.
Estoy vacía y el vacío me absorbe.
¡Llueve! Llanto fecundo que copula con la tierra yerma.
¡Lloro!, y mi llanto estéril lamenta el olvido y la mentira
concebidos en mis entrañas por un amor perverso.

lunes, 5 de febrero de 2018

EL GRITO

Era joven, muy joven, casi una niña. Soñaba con castillos de cristal y príncipes azules. Soñaba con el amor.
Noches enteras, escuchando melodías románticas, imaginaba al hombre de su vida, aquel que la haría reír y bailar al son de un amor eterno, dorado como los rayos del sol.
Y, sí, lo conoció siendo joven, muy joven, casi una niña. Y ella creyó con la inocencia de sus quince años, que era el príncipe que siempre esperó.
La pasión de la juventud los unió, los separó y los volvió a unir. Se amaron con intensidad hasta que con la infamia de los años transcurridos las máscaras cayeron sin contemplación.
Hoy, siendo ya una mujer, casi una anciana, llora su frustración.
El príncipe se transformó en el dragón que incineró sus más preciados sueños.
El príncipe mutó en una enredadera de espinas que se enroscó en su cuerpo, sofocando sus deseos, desangrando sus ilusiones.
Y ella, débil y ¿cobarde?, nunca se rebeló...sólo una vez y casi lo pagó con su vida.
Ella vive en silencio sus miedos. Muchos aconsejan, pocos ayudan. Palabras vacías...
Ella esconde un secreto, un deseo oscuro...el grito de Medea al amor que la traicionó: "te voy a comer el corazón", palpita en su sangre.

HABÍA UNA VEZ

Había una vez una niña feliz,
soñaba conocer el amor,
gustar su dulzura y danzar
según su ritmo mágico.

Había una vez una niña feliz
que conoció el amor y bebió
de su manantial de pasión.
Como una bailarina recorrió en puntillas
pentagramas luminosos cuyas notas
aceleraron los latidos de su joven corazón.

Mas hoy la niña ya no es feliz,
el amor mentiroso y tramposo
le hirió el alma y perforó su corazón
cual espada filosa.

Había una vez una niña triste
que lloraba el desamor en la oscuridad,
sus aguas amargas envenenaron su sonrisa
y secaron sus sueños.
Ya no baila, sólo ruega poder volar hacia otros cielos
donde pueda ser feliz.

martes, 10 de octubre de 2017

SÓLO YO

Cierro los ojos y por un instante
la pesadilla termina, la pesadilla de la incomprensión.
En la oscuridad estoy a salvo.
¿Quién conoce la verdad que guarda mi corazón?
Nadie, sólo yo.
¿Quién comprende mi desazón, mi dolor?
Nadie, sólo yo.
Busco contención y mi grito de auxilio cae en el abismo,
un abismo que me devora con dientes afilados.
Lágrimas de fuego hieren mi alma,
lágrimas que no puedo ni deseo contener,
lágrimas purificadoras que poco a poco crean un escudo protector.
Escudo granítico que me mantiene a salvo de dardos venenosos,
de flechas que intentan desgarrar mi corazón. Aura de protección.
Abro los ojos. La luz me acecha, me enceguece.
Y nuevamente la pesadilla comienza. Pero ahora estoy a salvo.