viernes, 30 de octubre de 2015

MENSAJERA

Basada en una leyenda maya

Con furia rompió el capullo. Desplegó sus alas de deslumbrantes colores y se sintió libre, ¡libre, por fin!.
Tantos días en la oscuridad, ciega, sedienta de sol. Y, ahora, la brisa tibia de la primavera acariciándola. ¡Qué sensación maravillosa! Volteó la mirada hacia su prisión hecha añicos y sonrió con malicia.
"¡Libre!, repitió y se zambulló con delirio en un firmamento límpido, más azul que las aguas del océano.
Experimentó un deseo apremiante de libar, un acuciante antojo de dulce néctar.
Avistó un jardín inmenso, poblado de enredaderas y arbustos en flor. Y así, jugando con el viento, descendió hasta semejante Edén.
Celebró un festín de flor en flor. Estaba eufórica, amaba la libertad. De repente un sonido extraño la alertó; agitó las alas en aquella dirección.
Una niña lloraba entre las rosas y las margaritas, un llanto amargo y desconsolado.
Voló, curiosa, hacia ella y se posó en su regazo.
La pequeña, sin interrumpir el llanto, la tomó en sus manos. La mariposa se asustó,"Otra vez encerrada, ¡no, por favor!", clamó desesperada.
Sin embargo, para su asombro, la niña la acercó a sus labios rosados y un secreto brotó de ellos.
"¡Ay, mariposa bella!, sé muy bien que hablas con la diosa de las flores.Pídele en mi nombre un deseo, un deseo que para los humanos es imposible concederme. ¡Quiero caminar,  correr, saltar, bailar! Esta silla de ruedas me mantiene cautiva desde temprana edad. Mi mayor anhelo es liberarme, que un milagro ilumine mi vida...Bella mariposa, vuela rápido hacia los cielos con mi petición, no me defraudes tú también..."
Con esperanza infinita la liberó.
La mariposa, aliviada por recuperar su libertad, emprendió el vuelo desconcertada por el pedido lastimero de la niña. Lo haría, ella sabía con certeza y dolor lo que significaba ser prisionera.
Pasado un tiempo regresó al mismo jardín. Nuevamente un sonido extraño la alertó. Eran risas, carcajadas...Una niña corría entre las rosas y las margaritas acompañada por un cachorro juguetón que compinche le ladraba.
La mariposa se alejo satisfecha...¡la diosa de las flores la había complacido!

jueves, 29 de octubre de 2015

EPÍLOGO

Sé que falta poco para que mi viaje concluya. No estoy triste ni angustiada, estoy en paz.
Disfruté de la generosidad que me ofreció la vida.
Transité por alegrías que me hicieron volar hasta cielos exquisitos y por dolores como espinas clavadas en el corazón.
Fui víctima y victimaria. Recibí insultos,algunas veces callé; otras los retribuí sin compasión. La venganza no fue uno de mis paradigmas, sin embargo, en determinadas ocasiones me regodeé en ella.
Parí y crié hijos, felicidad y sufrimiento conjugados.
El miedo frenó mis impulsos de libertad, pero nunca me venció, como una vez dijo el Apóstol: "Derribados, mas no destruidos".
Muchos problemas me desvelaron, pero no consiguieron sofocarme. Siempre hubo una luz al final del túnel.
Sé que falta poco para que mi viaje concluya...y aunque parezca una locura, estoy feliz. Transité por el amor, el desprecio, la humillación, la calumnia, la satisfacción de lograr metas y de hacer realidad sueños imposibles. Un crisol de sentimientos que me ayudaron a enfrentar al destino con valentía y una sonrisa; aunque debo confesar que en infinitas ocasiones, las lágrimas borraron esa sonrisa.
Solo me falta citar una frase de Edgar Allan Poe que me impactó : "A la muerte se la toma de frente, con valor y después se le invita una copa".


miércoles, 28 de octubre de 2015

AÑORANZA

Mis lágrimas se confunden con la lluvia
que se derrama bienhechora
sobre la tierra yerma.
Como yerma está mi alma.
La melancolía me asfixia, me ahoga...
Recuerdo de personas queridas
que han iluminado mi vida,
se clavan en mi corazón como lanzas de guerrero.
Sangra mi corazón.
Anhelo un abrazo, una caricia, un beso
de los que ya no están junto a mí.
Sobre todo extraño tu risa cantarina,
tu cabello de miel,
tus bracitos regordetes, extendiéndose hacia mí,
tus ojos más azules que un diáfano cielo de verano.
Mi cuerpo llora tu ausencia,
pero mi alma sabe con certeza
que algún día, cercano o lejano,
te volveré a encontrar y nunca,
nunca más nos separaremos, hijito,
sol de mi pasado, guía de mi presente,
esperanza de mi futuro.

jueves, 1 de octubre de 2015

PROMESA DE AZÚCAR

"El 2 de abril de 1982, los argentinos se despertaron con la noticia de que las Islas Malvinas, aquel trozo alejado del país, habían sido recuperadas por un sorpresivo desembarco de tropas del ejército, como muestra de soberanía.
El Gobierno inglés, al mando de Margareth Thacher, reaccionó enviando hacia las islas un ejército superior en número y equipamiento. A partir de ese momento comenzó una cruenta batalla en mar y tierra que se prolongó por setenta y cuatro días". ( Telam ).


El día amaneció brumoso. El viento, helado y persistente, no lo acobardó. Determinado subió a su barcaza, y aceptando gustoso la invitación de su entrañable amigo, el mar, se adentró en sus aguas convulsas. "A mar revuelto, ganancia de pescadores", pensó con astucia.Tiró las redes y dispuso su ánimo a la paciente espera.
Al cabo de una horas, al recoger las redes, una botella en medio de su botín, le llamó la atención. Dentro tenía una nota:

"Queridísimo:
              Sé que nunca leerás esta carta, sin embargo siento la intensa necesidad de plasmar en ella mis sentimientos. Tengo la intuición que de alguna forma, real o mágica, tocarán tu alma.
Alfonsina Storni y su profundo amor al mar, fue la que me inspiró hacerlo de esta manera.
Todavía resuena en mi memoria tu último mensaje, uno de los pocos que recibimos: "Es cierto que los ingleses están muy cerca, pero ninguno me ha venido a visitar a mi puesto y espero que no lo hagan".
Pero lo hicieron y una descarga de fusil cegó tu preciosa vida.
Es un héroe , dice la gente que no te conoció...¡que me importa la unción de héroe!, yo te prefiero como un hombre común y ¡vivo! a mi lado.
"Volveré", me dijiste aquella mañana siniestra. "Te tomo la palabra", contesté refugiándome en tus brazos, presintiendo que quizá sería la última vez. "Que no sea una promesa de azúcar", te supliqué.
"Promesa de azúcar. Según se hace se deshace", repetiste nostálgico.
De repente comenzamos a reír al evocar las escenas de nuestra película preferida : Mary Poppins.
"Tan grandes y entretenidos con esa historia para niños, ¡habráse visto!", se burlaba con cariño tu madre.
Tiempos gratos que no se repetirán...
¡Cuántas mentiras endulzaron mi esperanza de volverte a ver, sentirte, respirarte!
Pero al final, la verdad sometió al engaño, quebrantando mi espíritu. Mi corazón mutilado.
Tanta sangre derramada; tu sangre, amor, ¿para qué?. Hasta la tierra la vomita asqueada de tanta matanza inútil.
En unas islas lejanas y extranjeras robaron tu valiosa vida, lo hicieron sin compasión.
¡Cuántos jóvenes murieron, como tú, en nombre de un patriotismo del que reniego ahora y siempre!
Una mano asesina no permitió que cumplieras tu promesa de regresar a mí. Una mano asesina hizo posible que se cumpliera la promesa de azúcar...
Amor lejano, tu recuerdo hace más profunda mi soledad.
Adiós querido...hasta que nos volvamos a ver."



El pescador, conmovido, devolvió la botella con la nota al mar. Las aguas la engulleron con apetencia, ofendidas por la intromisión del hombre. El mar y sólo el mar, era el guardián de semejante amor que trascendía la muerte.