sábado, 21 de noviembre de 2015

CUERVO, HERALDO DE LA MUERTE

Los círculos del ocultismo hablan sobre la participación del cuervo como un guía de las almas de los muertos al otro mundo. Sin embargo, existen ocasiones donde el fallecido pereció injustamente o no era su tiempo de morir. Entonces, el alma que no puede descansar, regresa para reparar el daño sufrido, y lo hace bajo la apariencia de un CUERVO.



Año 1700. En un misterioso castillo medieval de estilo gótico, se celebra una boda.
El Conde, famoso por su carácter posesivo, desposa a una joven y hermosa dama, que tras el velo de encaje sufre su quebranto, añora el amor perdido, añora al dueño de su corazón.
Por una absurda imposición paterna debe encadenar su vida a un hombre que teme y detesta.
El banquete concluye. El Conde le toma la mano con cortesía y perturbado por el deseo, la conduce a la alcoba conyugal.
Ella, con diplomacia, intenta retrasar el momento; pero él se opone, se envara por la resistencia de la dama.
Furioso, la arroja sobre el mullido tálamo, testigo silencioso del vendaval de violencia que se desata.
Ciego de cólera y pasión, desgarra sedas y brocados hasta llegar a la nívea piel, que por largo tiempo codició y que hoy le pertenece.
La penetra sin contemplaciones y el secreto de la mujer se revela. No es el primero.
Fuera de sí, aprieta con virulencia el delicado cuello provocando la muerte.
Con asco se aleja del cadáver. Se sirve una copa de vino añejo. Compara el color del líquido que está bebiendo con el morado del rostro de la joven y ríe desquiciado.
Con fría serenidad , llama a sus dos sirvientes de confianza. Les ordena que se deshagan del cuerpo. Pasmados, obedecen sin preguntas.
A la mañana siguiente, el Conde convoca al padre de su esposa. Indignado, le comunica la triste noticia.
_¡Maldito! Nunca imaginé semejante engaño _ vocifera.
El anciano, pálido como la luz de la luna, está desconcertado.
_ No entiendo, ¿cuál engaño?
_ Tú tonta hija no soportó mis embates, por cierto, gentiles, como corresponde a un caballero y murió entre mis brazos.
_ ¿Cómo es posible? _ llora el padre.
_ El médico me ha dicho que su corazón no ha resistido, que siempre ha sido muy débil.
_ ¡Mentira!, es una vil calumnia, mi hija no padecía...
El pobre hombre calla ante la mirada asesina del Conde. Sabe que no debe contradecir sus dichos, sino, la muerte, como la espada de Damócles, penderá sobre su cabeza.
Se suceden las estaciones: otoño...invierno... En los albores de la primavera, los campesinos se alarman ante una plaga de cuervos que asola sus sembradíos.
Temen ante esta siniestra presencia que anuncia desgracias. Para ellos el cuervo es el heraldo de la muerte.
Una noche de luna llena, uno de los cuervos alcanza la ventana del dormitorio del Conde.
Lo contempla, lo horada con odio.
El Conde duerme profundamente.
Con un suave batir de alas se apoya sobre el prominente abdomen de su presa. El hombre abre los ojos repentinamente y ahoga un grito. El cuervo se abalanza sobre el rostro y le extirpa los ojos, lo destroza con ira.
Mientras se desangra, escucha la voz, dulce y melodiosa de su víctima:
"He vuelto por ti, para vengar mi muerte...Ahora puedo descansar en paz".


Aún con tu cresta cercenada y mocha _ le dije_
no serás un cobarde,
hórrido cuervo vetusto y amenazador.
Evadido de la rivera nocturna.
¡Dime cual es tu nombre!
Y el cuervo dijo: "Nunca más".  ( Edgar Allan Poe )





1 comentario:

  1. Buenísimo, Haydee, me ha recordado a los cuentos de Poe, Me ha encantado

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