domingo, 1 de noviembre de 2015

ROMPER CADENAS

Galopa exultante sobre las arenas blancas. El viento juega con sus cabellos, que traviesos, escapan del moño que los sujeta. El clamor de las olas la excita, el aroma salobre del mar la embriaga.
El sol la baña con su luz y calor, su piel canela se alboroza.
Se aferra a su níveo corcel, lo abraza con pasión, como si fuera su príncipe enamorado. Con la fusta apura el galope.
Lágrimas de alegría se funden con el sudor de su cuerpo joven, fibroso.
Ebria de libertad, se aferra con los talones a los flancos del caballo, levanta los brazos al cielo y bendice su suerte.
De repente, un sonido discordante con la belleza que la rodea, sobresalta sus sentidos. Es como un aguijón venenoso que intenta corromper la paz que la envuelve y protege.
El sonido se vuelve grito, un grito agrio, quejumbroso, autoritario, déspota...
"_ ¡Arriba haraganas, holgazanas del demonio! Todas al patio. Una ducha helada las hará entrar en razón. ¡Abrase visto, rebelarse a las disposiciones de la Directora! ¡Zorras, malditas rameras! ¡Arriba, no lo repito más!".
Su corazón da un vuelco. Su maravilloso sueño hecho trizas por la cruel realidad.
Mientras la guardiana la empuja con furia por los lóbregos pasillos de la prisión, ella piensa, "Réprobo, me robaste la dignidad, me robaste la libertad, ¿qué mas puede arrebatarme el destino en tu nombre? Ya nada importa, sola en este agujero inmundo. Una cosa me mantiene en pie, el recuerdo de tu rostro sorprendido, incrédulo, cuando te disparé tres veces con vehemencia. Satisfecha saboreé mi liberación, más dulce que la miel.


"La libertad es una sensación. A veces puede alcanzarse encerrado en una jaula, como un pájaro".
 ( Camilo José Cela)

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