lunes, 5 de diciembre de 2016

MUÑECA DE TRAPO, CORAZÓN DE HIERRO

Sentimientos encontrados atormentan el espíritu de la mujer.
Callar, no opinar, no pensar... El silencio es el amo, personalidad anulada.
El odio y el rencor, batallan en su alma buscando venganza,
pero una mordaza invisible ahoga su grito de libertad
Los sueños de antaño convertidos en martirio, en celda infranqueable.
Desea huir, pero ya no tiene alas...
"¡Pero no!", se rebela en su soledad,
"No permitiré que la muerte me seduzca con dulces engaños,
debo vivir, ser fuerte ante mi adversario,
adversario que tiempo atrás fue mi amor".
¡Maldito amor , espejismo de felicidad, ladrón de ilusiones,
alfarero que modela según su antojo!
"El tiempo me ha convertido en una muñeca de trapo
que observa y asiente.
Quiero volar lejos, pero el miedo quebró mis alas...
Sin embargo, mi corazón es un bastión inexpugnable,
allí mis convicciones permanecen intactas,
convicciones que ni el guerrero más poderoso podrá franquear.
Poderoso corazón de hierro que mis lágrimas amargas nunca podrán oxidar".

lunes, 14 de noviembre de 2016

EL HOMBRE EQUIVOCADO



Recuerdo la noche en que lo vi por primera vez.
Sentí mi corazón brincar y mi alma henchirse de ilusión.
¡Es él!, gritó cada célula de mi cuerpo.
¡Es él!, confirmó mi piel.
¡Es él!, reclamaron mis labios.
Me entregué a la pasión y el mundo cobró color.
El tiempo pasó...mi vida voló veloz como un pájaro en fuga
Y una oscura verdad comenzó a tejerse a mi alrededor,
Asfixiándome, oprimiéndome, sometiéndome...
Él fue una mentira, una cruel mentira que hoy lloro en las sombras.
Él fue el hombre equivocado.

domingo, 11 de septiembre de 2016

CONJURO

Sintió su beso aterciopelado en el cuello, un beso cálido que le erizó la piel. Nunca la habían besado de esa manera, nunca había experimentado un deleite tan supremo.
Su aliento ardiente la sofocó, la quemó, la marcó.
No lo conocía, jamás lo había visto, sin embargo lo amó incondicionalmente, sin escrúpulos.
Ella, la tímida, la retraída, le entregó el corazón a un desconocido.
La noche, impertinente celestina, los unió en un fogoso juego de seducción. Amparados por sombras cómplices, se amaron con devoción.
Atrás quedaron las luces, la música, las risas...la fiesta de disfraces que cruzó sus destinos.
_ Quítate el antifaz _ le suplicó ella entre caricias y besos.
_ Imposible,es mejor así _ contestó sin apartarse del cuerpo cimbreante que mantenía atrapado en sus manos irreverentes.
Arrogante, la penetró rasgando el velo de su inocencia. Ella no se opuso...ella gozó hasta el delirio... ella voló hasta las estrellas, testigos mudos de la pasión desatada entre los amantes.
"¿Quién este hombre, fuego líquido, que me consume y devora?. Él es mi eternidad", pensó perdida en la lujuria del momento.
Por un instante perdió la conciencia, tan profundo fue el orgasmo que experimentó, y ese breve instante fue suficiente para que él desapareciera.
Lo vio de lejos regresar a la fiesta. Quiso llamarlo, pero ¿cómo?, ni su nombre conocía, sólo el glorioso embate de su descarnada sexualidad.
Cuando pudo alcanzarlo el mundo se abrió a sus pies. La risa cantarina de su hermana mayor le produjo náuseas. El hombre que un momento antes la llevó al Paraíso ahora la arrastraba al mismo Infierno.
Los vio abrazados en un baile sensual y desinhibido, una danza poética cuyos movimientos eran espadas que la atravesaban.
Se acercó a ellos y descubrió que él ya no tenía antifaz. Las luces identificaron lo que las sombras tramposas le habían impedido . Era su cuñado. "¡Maldito, mil veces maldito!", aulló su espíritu traicionado.
Huyó de la fiesta y al llegar a su casa subió decidida a la buhardilla. Allí en un baúl apolillado y polvoriento encontró lo que buscaba: el libro de hechizos heredado de su abuela.
Lo hojeó con rapidez hasta que su dedo sediento de venganza señaló la condena.
Leyó con rabia y llanto. De un cajón oculto tras una pesada cortina de terciopelo púrpura, extrajo una vela en forma de ataúd y la colocó sobre un plato.
Cortó tiras de papel de diario y los colocó en el fondo del ataúd; los cubrió con sal gruesa y granos de pimienta. Finalmente envolvió todo con grasa animal (de un gato) que sacó de un tarro celosamente guardado entre sus cosas de magia negra.
Encendió la vela y esperó hasta que se consumiera junto a los trozos de papel. Mientras lo hacía recitó un conjuro: "Hipnos, dios de los sueños, haz que el maldito sueñe con lo temible hasta transformarse en locura. Hostígalo con pesadillas que él no podrá soportar, prefiriendo la muerte antes que conciliar el sueño. Que así sea".
Concluyó el rito colocando los restos de la vela y las cenizas del papel en una bolsa pequeña de seda azul que amarró con una cinta roja.
En el jardín, la enterró debajo de su rosal preferido. "A partir de este instante dejarás de dañar, lacra inmunda", fue su canto jubiloso.
Pasaron cinco semanas. El hombre apareció ahorcado. Una nota decía:
"Ya no lo soporto más.  Espectros aureolados de inmundicia, mi inmundicia, me acosan y someten. No tolero sus resuellos hediondos, fétidos resquicios de una vida sin sentido. Añoro paz, sólo en la muerte ¿podré hallarla?".
Mientras paladas de tierra húmeda caían insolentes sobre el féretro, una joven vestida de luto ocultaba una sonrisa siniestra tras un velo de lágrimas...

sábado, 27 de agosto de 2016

MORTAJAS DEL PASADO

"El corazón que está lleno de miedo, ha estar vacío de esperanza". Fray Antonio de Guevara

Corro por un pasillo envuelta en un manto de tinieblas. Una famélica llama de vela alumbra mi camino. El olor a moho y humedad trastornan mis sentidos. Una rata enorme y sarnosa se interpone en mi camino; asqueada, salto por encima de ella. Corro, nadie me detendrá. Debo cerciorarme que continúe muerto, esa es mi esperanza...mi paz.
El chirrido de las bisagras oxidadas rompen el silencio que me abruma y ahoga.
Con paso lento me aproximo a la cama, ataúd de mi tormento.
"¡Vacía!", grito desgarrada. Sólo encuentro las mortajas manchadas de sangre sobre las sábanas sucias y harapientas.
"¡Vacía!", repito arañándome el rostro. No siento dolor, he perdido toda sensibilidad...él ha sido el responsable.

La mujer se despierta horrorizada. Nuevamente la maldita pesadilla repitiéndose una y otra vez.
"¿Es qué nunca me libraré de él?".
Largos años pasaron desde los ataques, pero ella no puede desembarazarse del feroz recuerdo : las manos de él recorriendo su cuerpo tembloroso, saboreando su piel con besos amargos.
La acorrala, la penetra con violencia, la destruye.
"¿Qué demonio se ha apoderado de ti? ¿Por qué, por qué me haces esto?", el llanto agrio vuelve a su memoria perturbando su alma.
Como todos los amaneceres, desde la noche de su liberación, se levanta experimentando zozobra y asfixia.
Decidida, baja al sótano. Las telarañas se enredan en su cabello,tan largo, tan ensortijado...ese cabello que él enroscó en sus dedos nudosos, impregnándolos de lascivia.
Con la linterna ilumina un pesado baúl de roble. Busca en su bolsillo una llave. Con manos temblorosas abre el candado y la tapa cede.
Allí está, respira aliviada...no ha huido como en su sueño. Un cadáver cubierto con cal viva la observa sorprendido.
"¡Maldito gusano! Pensaste que no sería capaz, pero te equivocaste. Te maté con deleite, con un agrado infinito. Fue el mayor orgasmo que experimenté en todos mis años de vida. Yo te amaba y respetaba...y entonces,¿por qué me sometiste noche tras noche?, ¿por qué destruiste mis ilusiones infantiles?, ¿por qué robaste mi inocencia?...¿por que padre?, ¿por qué?".


martes, 9 de agosto de 2016

CALIXTA...¡DESPIERTA, AMOR COHIBIDO!

Calixta camina apesadumbrada por las callecitas soleadas de su pueblo, un pueblo perdido dentro de las grandes urbes.
Cabizbaja, los ojos de mar nublados por lágrimas caprichosas que insisten bañar sus mejillas de rosa.
Encerrada en su dolor, no percibe las miradas curiosas que la persiguen insolentes.
Todos en el pueblo la conocen, todos conocen su triste historia. Y ella avergonzada se encierra en un capullo de fantasías que la protege de una verdad siniestra que marcó su infancia.
Hoy, después de tantos años, lo vio entrar a un bar. Él y la bebida, compañeros inseparables. Una sonrisa agria tiñó su rostro de tristeza.
Cientos de recuerdos bloqueados se dispararon en su memoria.
Peleas, gritos, insultos y ...golpes a una mujer devastada por la desilusión y la desesperanza: su madre.
En aquellos tiempos solía escucharla repetir "algún día...algún día, algún día nunca llega" y creyéndose sola, estallaba en llanto, un llanto más amargo que la misma bilis.
Finalmente "ese día llegó". La muerte, compadecida de su pena, se la llevó sobre sus alas lúgubres.
En su lecho de muerte, le tomó las manos y con dulzura le dijo:
_ Cariño, no llores, me espera la libertad que siempre deseó mi corazón. Por fin puedo romper las cadenas que me atan a un destino cruel y violento. Por miedo y cobardía nunca pude hacerlo, pero ahora...No llores, cielo, siempre estaré contigo protegiéndote de todo mal. Una sola cosa te pido, ¡sé feliz!, que la tragedia que hemos compartido no impida que conozcas el amor. Mi error nunca será el tuyo, jamás conocerás mi dolor, lo prometo. Yo te guiaré hacia el amor sincero y sano, libre de violencia. Confía, el amor existe...no te cierres al amor, mi pequeña.
Luego de la muerte de su madre, su padre, perdido en una tormenta de alcohol y maldiciones, desapareció de su vida.
Hoy, después de tantos años, lo vuelve a ver. Un resabio acre enturbia su paladar.
Calixta huye, corre alejándose del lugar. Su padre es un fantasma del pasado que regresa a su presente para destruir su futuro.
"¡Mamá, ayúdame!", ruega desesperada.
"Confía hijita, no te dejaré sola", una voz que brota en su interior la consuela.
Abrumada en sus pensamientos, tropieza y cae. Un brazo gentil la levanta con delicadeza.
_ ¿Estás bien? ¿Te has hecho daño? _ le pregunta el joven con preocupación.
_ No, gracias _ Calixta lo mira con recelo, no soporta que un hombre la toque, le da escozor, sin embargo...
_ Te acompaño, estás pálida _ se ofrece.
Ella detiene su mirada en los ojos de él. La paraliza ver la imagen de su madre en ellos.
"Calixta nunca te dejaré sola. Confía, yo te protegeré. ¡Despierta tu corazón al amor!".

sábado, 30 de julio de 2016

UN PACTO,TRES DESTINOS

"En los espejos de muchos juicios mis manos tienen color de sangre. Yo soy una parte del mal que existe en el mundo y en la Sombra".  Roger Zelazny


LLego tarde a mi cita, estoy muy retrasada. ¿El motivo?...la resistencia. Algunas veces mis clientes se oponen con testarudez  a mi designio. Necios que no se fían de mi experiencia y sabiduría, aunque siempre los someto. ¡Ah!, esa es la casa y como todas las casas que visito está rodeada por un halo de tristeza y melancolía. No los comprendo; lloran y se lamentan por su destino, y cuando aparezco ofreciendo el escape perfecto, se aferran a él con desesperación. Espero que en esta ocasión no haya obstáculos en mi misión. Estoy muy cansada, creo que pediré a mi Jefe unas vacaciones, muy merecidas por cierto. Ciertamente mis clientes estarán felices por mi ausencia, pero lamentablemente alguien más ocupará mi lugar y les aseguro, rogarán por mi vuelta. Mi suplencia es violento y desconsiderado, en cambio yo, sé escuchar y a veces, sólo a veces concedo treguas...

La niñita observa desolada a su padre. Sus enormes ojos negros, negros como la noche que indolente cae sobre ellos, fijos en la figura de su padre que encorvado sobre la mesa, busca en el alcohol el alivio al dolor que traspasa su corazón.
En la habitación contigua su madre se apaga lentamente.
Ella apenas comprende la situación,Sólo intuye que algo grave sucederá en su familia. Nunca antes había visto a su padre beber de esa manera...¡jamás! Siempre alegre, siempre optimista, hasta cuando pasaban hambre. 
"Ya verás mi ángel, la vida dará un giro en nuestro favor y todo cambiará para nosotros", lo escuchaba decir a su madre en los momentos críticos. Y ella le sonreía con la mirada cargada de amor.
Pero ahora todo había cambiado. De repente la luz que siempre los acompañaba se tiñó de oscuridad.
La niña se acerca al hombre con cautela. Le golpea suavemente el hombro para llamar su atención.
_ ¿Se curará mamita? _ la voz estrangulada por el llanto contenido. Es pequeña, pero ama a su padre y no quiere turbarlo aún más.
_ Me temo que no cariño _ los ojos vidriosos, el ánimo hecho añicos.
La abraza con fuerza, como queriendo aferrarse al ancla que lo mantendrá en la cordura.
Besa la cabecita dorada y suspira recordando a la mujer que ama..."Tu cabello, como el trigo de noviembre, enloquece mis sentidos", solía susurrarle mientras le hacía el amor, "Tiempos idos, tiempos maravillosos que no volverán".
_ Vamos mi pequeñita, te llevo a la cama. Es muy tarde y debes dormir.
Se levanta con dificultad. Le cuesta mantenerse en pié, pero lo logra.
_ ¿Podré ver a mamá mañana? _ pregunta esperanzada._ Me ha prometido un cuento.
_ Claro que sí, mañana la verás _ miente. La hora señalada por los hados se acerca, la hora del adiós.
El hombre se retira y la niña se sumerge en un sueño de colores.
Una mujer encapuchada se asoma a la ventana del dormitorio de la chiquilla. 
Las estrellas palidecen ante la exquisita belleza de la intrusa que contempla absorta la escena. El melodioso ronquido le provoca una sonrisa...¡que extraño!, ella nunca sonríe.
Algo la sobrecoge, una presencia luminosa se corporiza junto a la niña.  
_ Soy el Hada de los Sueños, su protectora _ le aclara mirándola fijamente.
_ Y yo...
_ Eres Rosella, la cazadora de almas _ la interrumpe con dulzura.
_ Así es y esta noche vengo por su madre.
_ ¿Por qué te has detenido en su ventana?
_ Me ha impresionado la paz y la inocencia que irradia la niña.
_ Paz que tú que quebrarás esta noche _ le reprocha
_ La decisión no me pertenece, el fin de su madre está escrito en las runas de los hados. Yo soy la ejecutora _ dijo con firmeza.
_ No trates de engañarme, sé que tienes el poder de cambiar la hora de la muerte._ la aguijonea
_ Es verdad, pero sólo si me ofrecen un trueque que me beneficie.
_ ¿Qué quieres a cambio por más años de vida para su madre? Compadécete, ella es tan pequeña y vulnerable. El padre está destruido, seguramente en poco tiempo seguirá a su mujer a la tumba y entonces...¿qué será de ella? _ implora el Hada.
_ No conozco el significado de la palabra "compasión" y ahora, si me lo permites debo cumplir con mi misión.
_ ¡Aguarda! Puedo concederte el deseo que ocultas en tu frío corazón.
_  Y ese deseo es..._ Rosella la interroga con suspicacia.
_ Sentir la tibieza del sol sobre tu pálida piel. Nunca has experimentado esa deliciosa sensación y anhelas que te suceda, ¿me equivoco?
_ Bribona, has acertado.  A pesar de que en muchas ocasiones realizo mis visitas durante el día, el sol, atribulado ante mi presencia, se esconde en la pena de mis clientes negándome su calor._ se lamenta.
_ El calor del sol sobre tu piel por una prolongación de vida...¿Trato hecho? 

Mi nombre es Rosella, la Cazadora de Almas. Disfruto con la tarea que los hados me han asignado, a pesar que reniego mucho por la intemperancia de mis clientes. Me gusta llamarlos de esa manera, aunque ellos se consideran víctimas. A veces, sólo a veces, concedo treguas...sobre todo cuando consigo algún beneficio, como disfrutar el calor del sol sobre mi piel acostumbrada a la Sombra...




sábado, 23 de julio de 2016

NO ME DEJES CAER EN LA TENTACION

La noche se cernía como un monstruo famélico sobre el convento sumido en el mutismo del descanso.
Sin embargo, no todos dormían en santa serenidad. Un monje se revolvía en su catre, una sucia pesadilla lo abrumaba y desesperaba.
Su juventud e inexperiencia, no lo ayudaban; más bien lo sumían en un abismo de insondable locura.
Una bella mujer, un detestable súcubo, lo seducía, lo excitaba. El luchaba por desprenderse de los níveos brazos, que como tenazas candentes lo apretaban contra su cuerpo voluptuoso. El combate era desigual...el deseo predominaba.
La tentación de poseer a la mujer era insoportable, pero debía resistir, quería resistir... y justo en el momento que cedía, una voz cascada y apremiante lo arrancó de su sueño erótico.
_ Hermano Evaristo, ¡despierta!_ con urgencia sacudió el cuerpo esquelético del monje.
Evaristo despertó desorientado, los ojos extraviados, aún sintiendo sobre su piel sudorosa las manos calientes de la mujer. Cuando pudo enfocar la imagen del viejo encorvado que tenía frente a sus narices, pegó un respingo.
_ ¡Muchacho, no te asustes que no soy Lucifer sino el hermano Cirilo!_ y se preocupó al notar el estado deplorable del joven _ ¿No estarás enfermo? _ continuó.
_ No, sólo ha sido un mal sueño,sin duda consecuencia del ayuno cuaresmal._ inventó una disculpa._ Pero, ¿a que se debe tu visita a mitad de la noche?
_ Un ruido extraño me ha despertado...proviene de la biblioteca, creo.
_ ¿Quieres que te acompañe a comprobar de que se trata? _ contestó malhumorado por tener que recorrer a esas altas horas los fríos pasillos.
_ Por favor, hazlo _ le suplicó evitando confesar el pavor que sentía.
Evaristo echó sobre su hábito una manta de lana raída, se calzó y con mucho sigilo se encaminaron hacia la biblioteca.
Con el candil en una mano y en la otra, una gruesa llave, el hermano Cirilo inició la marcha hacia la biblioteca. Evaristo lo seguía en silencio, aunque un centenar de maldiciones bullían en su interior.
Sin embargo, él también, a medida que acercaban al lugar señalado, comenzó a sentir un misterioso sonido semejante al rasgueo de papeles? _ el hermano Cirilo se detuvo a unos pasos de una maciza puerta de roble. Evaristo lo imitó, el cuerpo le temblaba...¿de miedo o frío?
_ Antes de entrar quiero contarte una leyenda.
_ ¿Justo ahora? _ se impacientó
_ Un siglo atrás comenzó a rodar en nuestra congregación una oscura leyenda _ continuó sin hacer caso al enojo del otro _ Se dice que unos días antes de la celebración de Pascua, el demonio irrumpirá en la biblioteca de algún convento franciscano, en busca de la Santa Sábana que cubrió el cuerpo de Nuestro Señor en el sepulcro. Su misión es incinerarla.  Si  ésto acontece esta noche debemos impedirlo. ¿Estás dispuesto?
Evaristo hizo un gesto afirmativo con la cabeza, sentía la lengua paralizada.
_ Entremos, pues, y que el Espíritu Santo nos preceda y fortalezca.
La escena que los recibió les heló la sangre. Una hermosa y provocativa mujer destruía con desenfado y sin miramientos, valiosos pergaminos custodiados con ahínco por años por la Orden Franciscana. Irradiaba ira y violencia.
Al verlos, una sonrisa diabólica iluminó sus delicadas facciones.
"Es ella", se sorprendió Evaristo, "la mujer de mis sueños". Ella lo miró con lujuria . Lentamente se acercó a él y con la lengua le acarició la boca. Evaristo se derritió bajo su embrujo.
_ ¡Hermano! ¡Aléjate de ella! Es Belsebú.Trata de confundirnos.
En ese momento el demonio se apartó con brusquedad del joven para centrar su interés en el anciano.
_ Quarens me, ut sit ordo in manu Sindole. Cum domino meo, et aperuerit tibi portas Inferi et regnabunt super Terran universi homines. ( Busco la Síndole. Dámela, es una orden. Con ella mi Señor abrirá las puertas del Infierno y así reinaremos sobre la tierra y sobre todos los mortales.)
El hermano Cirilo, intempestivamente, le enseñó un libro que tenía oculto bajo su hábito, un Grimorio. Ese libro prohibido, en el que abundaban hechizos y sortilegios, especificaba una serie de cláusulas y triquiñuelas para burlar al demonio. Lo abrió con decisión y leyó en voz alta:
_ Por el poder del Guerrero, San Miguel Arcángel, te ordeno retornar al fuego eterno y permanecer allí por los siglos de los siglos so pena de enfrentarte a la ira Divina que tiene el poder de congelar con una sola Palabra la flama que te alimenta.
_ Infelix anima per pactum propono Síndole et non vide bitis me. ( Te propongo un trato, el alma de este infeliz por la Síndole y nunca volverás a verme.)
_ No pactamos con el Diablo _ gritó iracundo Cirilo.
Para sorpresa de ambos litigantes Evaristo intervino con firmeza.
_ Te concedo mi alma si con eso pones freno a tu maligno propósito. Mi pobre alma, débil y mezquina por la salvación de los justos.
El Demonio al descubrir la bondad y la pureza que albergaba el alma de Evaristo, lo empujó con asco.
_ Et displicebitis vobis hostiam generosi et sinceri. Vade a me et non bonum. Fateor quidem semper nititur ne pecceter, paulisper et non relinquat tibi pacem. (Me desagrada tu sacrificio generoso y sincero. Vete, no me sirves, aunque debo reconocer que siempre has luchado con denuedo para no caer en la tentación Por un tiempo te dejaré en paz).
El súcubo, envuelto en una lengua de fuego desapareció ante los monjes, pero una promesa quedó latente..
"Volveré por ti Evaristo y comprobaré si tu fe continúa siendo firme y resistente como la roca Te deseo y no cejaré en mis intentos por poseerte."....



domingo, 3 de julio de 2016

BAJOS INSTINTOS

Erase una vez un campesino temerario que una noche de luna llena se aventuró a salir en busca de un hechizo para que su mujer pudiera quedar embarazada. Muchos fueron los intentos, pero siempre inútiles. La vieja comadrona del pueblo lo incentivó a buscar la solución en el bosquecillo de tejos que se alzaba detrás del pozo al que acudían las mozas en busca de agua todas las mañanas.
_ Como sabes, el tejo, es un árbol mágico. Recoge unas cuantas bayas con las que haré un ungüento sanador para tu esposa. Además tráeme un trozo de corteza con la que prepararé una infusión que haré más potente el conjuro. Escucha con atención, deberás adentrarte en dicho lugar la próxima noche de luna llena cuando en el firmamento extrañas bolas de fuego brinquen velozmente como jugando con las estrellas. Son brujas practicando una danza diabólica.
El hombre al escuchar semejante relato comenzó a transpirar, aunque en ningún momento pasó por su cabeza desistir de su decisión: se enfrentaría a cualquier peligro, un hijo bien lo valía.
_ No temas, nada te sucederá si sigues al pie de la letra mis consejos. Si alguna bruja intercepta tu camino, no la mires a los ojos, ¡rehúyela!, recoge lo que te he pedido y regresa rápidamente sin volver la vista atrás.
Al llegar la noche señalada, el campesino montó en su burro, un animal asustadizo y caprichoso. Envalentonado, tomó por un sendero de tierra rojiza que lo llevó directamente hasta el bosque encantado.
La oscuridad de la noche era profunda y la sombra de los árboles que custodiaban su andar, como fauces tenebrosas se extendían sobre él.
El viento silbaba entre los matorrales salmos fúnebres que le erizaron la piel al pobre hombre, dejando sentir un frío helado que le calaba los huesos.
De pronto una bola de fuego bajó frente a él asustando al famélico burro que acabó por arrojarlo contra una roca perdiendo el sentido durante un breve momento.
Al recuperarse, quedó hipnotizado frente a una mujer bella y sensual que entonaba una dulce canción. Se le acercó lentamente y cuando él intento acariciar su rostro, la misteriosa mujer se transformó en una serpiente, que luego de fijar sus ojos verdes como dos exquisitas esmeraldas en el atónito hombre, desapareció entre los matorrales.
Todavía mareado a causa del fatal encuentro, consiguió a duras penas hacerse con el encargo de la comadrona.
A la mañana siguiente se presentó en la choza de la anciana, demacrado y somnoliento.
_ ¿Todo ha ido bien? _ preguntó intrigada por la pésima apariencia del hombre.
_ Algo insólito me ha ocurrido..._ y sin dilación le narró lo acontecido la noche anterior.
_ ¡Tonto!, no has mantenido mis consejos. Una bruja te ha mirado fijamente y ahora debes atenerte a las maléficas consecuencias _ se exasperó la vieja desdentada.
_ ¿ Consecuencias maléficas? _ preguntó perplejo.
_ Sólo Dios sabe que hechizo derramó en tu corazón. ¿Pretendes continuar con el conjuro para que tu mujer quede encinta?
_ Por supuesto, ella espera ilusionada tu pócima.
_ Que quede en claro que soy inocente de lo que pueda ocurrir de aquí en más, ¿entendido?
Esa noche la esposa del campesino untó su vientre con la pomada hecha del fruto del tejo y bebíó entusiasmada el té de su corteza.
El conjuró se cristalizó y luego de nueve lunas una preciosa niña les trajo la felicidad que por tanto tiempo se les negó.
Lo que la pareja no sabía era que en la pequeña latía la semilla del mal. La bruja-sepiente infestó la esperma del hombre con su veneno destructor, veneno que ahorra corría por las venas de la niña.
A medida que crecía su conducta se volvía extraña y cruel. Cruel hacia su madre y desmesuradamente amorosa con su padre.
Ya adolescente, la joven tomó una decisión fatal. "Mataré a mi madre, ella se interpone en mi relación con mi padre", pensó enferma de celos. "Me libraré de ella y así podré unirme finalmente al amor que enardece mi sangre".
La tarde que su padre salíó de cacería, aprovechó la ocasión para llevar a cabo su siniestro plan.
_ Madre, te veo ojerosa. Bebe esta infusión de valeriana, te reconfortará _ le dijo con malicia disimulada.
La mujer ingirió la infusión agradecida, sin saber que en realidad tomaba belladona, un potente veneno. En una hora falleció.
Al regresar a su casa, el campesino se encontró con la terrible noticia. Su mujer muerta y su hija deshecha en lágrimas.
El tiempo pasó, pero la angustia y la depresión no abandonaron al campesino, en cambio veía como su pequeña mostraba entereza ante aquella situación. Se desvivía por complacerlo en todo, siempre con una sonrisa. 
Sólo un hecho ensombrecía la imagen de su hija. En una oportunidad se introdujo en su cama acariciándolo de manera incestuosa. El la echó, rabioso e indignado; pero por vergüenza pasó por alto la ofensa.
"Aún no es el momento propicio", reflexionó ella con desfachatez.
Cierto día el padre le encargó un corazón de cerdo para el estofado de la cena. La joven se entretuvo más de la cuenta con sus amigas y cuando fue al mercado por en encargo, ya estaba cerrado.
Se le ocurrió entonces una perversa idea. Se dirigió al cementerio, profanó la tumba de su madre y le arrancó el corazón.
Satisfecha de su proeza lo condimentó y cocinó con abundantes verduras del huerto.
_ Eres una excelente cocinera, querida _ la felicitó el padre luego de saborear gustoso el puchero de corazón.
Mientras el hombre calmaba su apetito, ella recitaba: "Que este corazón brotado de una fría làpida, rompa toda cadena que te una al amor marchito. A mi amor le hago conocer este paso, pues yo soy la flor y tú eres el tronco. ¡Arbol de tejo, árbol mágico que otrora nos unió!, haz que germine en su espíritu mi dulce pasión".
Esa misma noche, cuando la muchacha se encontraba en la cama, creyó escuchar un susurro muy tenue, parecido a una voz familiar que se le acercaba.
"Hija, devuélveme el corazón que me has robado".
La perilla giró lentamente hasta que la puerta se abrió y el espectró mancillado de la madre hizo su aparición en el dormitorio de la joven. Extendió su dedo acusador hasta el corazón de la hija y le gritó
"¡Pérfida!, me has robado el marido y no contenta con semejante sacrilegio, ahora me has robado el corazón. !Devuélvemelo!", le escupió encolerizada.
_ ¡Imposible!, padre lo ha devorado y con sumo placer. ¡Vete, vuelve a tu féretro! Padre ahora me pertenece. _ gritó sin amedrentarse, no le temía al espíritu vengativo de su madre, ella era aún más poderosa, ella era la bruja-serpiente.
El aura de fuego que la circundaba, alejó al espíritu hasta los mismos infiernos. Ya no la molestaría.
Descalza corrió hasta la habitación del padre, que dormía apaciblemente bajo el influjo del conjuro del corazón. Se metió entre las sábanas y amoldó su cuerpo lozano al de su padre, todavía atlético.
Esta vez él no la rechazó, la aceptó excitado.
"Te he vencido madre", pensó regocijada y con el cuerpo pleno de placer y saturado de la fragancia de su padre. "Nada ni nadie se opone a los deseos de la bruja-serpiente".



sábado, 25 de junio de 2016

EL UNICORNIO AZUL

Cuenta la leyenda que en un pueblo escondido entre las montañas de un país nórdico, vivía una agraciada joven con tres hermanos pequeños. Sus padres habían muerto por una feroz epidemia que se llevó a la tumba a casi todos los habitantes del lugar. La mayoría de las familias quedaron diezmadas. El dolor y un miedo penetrante, se apoderó de ellos haciendo la vida insoportable.
Un velo de tristeza descendió sobre el pueblo privando a los hombres, mujeres y niños de cantos, risas y sueños. Se sentían acosados por la guadaña de La Parca y un sentimiento de ahogo los embargaba.
La desidia se apoderó de todos ellos. A nadie le interesaba trabajar en los campos, permanecían encerrados en sus casas alimentándose de las pocas provisiones que aún le quedaban de la cosecha anterior.
El brujo, un hombre sabio y respetado, fiel discípulo del gran Merlín, devoraba libros de magia blanca y negra tratando de hallar el hechizo capaz de romper la abúlica contemplación de la vida que se había apoderado de los habitantes del lugar.
Una noche de primavera extrañamente cálida, dio con la respuesta deseada. Una joven virgen debía encontrar el escondite del Unicornio Azul. cortar su preciado cuerno y arrojarlo en el pozo que suministraba agua a todo el pueblo. Sus extraordinarios poderes curarían la inercia mortal que empujaba a un suicidio colectivo.
Su búsqueda terminó al contemplar la perla, solución de la tenebrosa encrucijada, que se paseaba angustiada por las calles desoladas.
El cabello azabache le cubría como un manto exquisito la esbelta espalda. Sus ojos, anegados de lágrimas resaltaban el azul de la mirada semejante a un mar tormentoso.
Caminaba sin dirección, atormentada por pensamientos oscuros.
No lo vio llegar, sólo sintió la mano sarmentosa que detuvo su absurdo vaivén.
_ Niña, ¿qué te sucede?
Ella se sobresaltó, pero enseguida reconoció la voz, áspera y confiable.
_ ¡Hechicero!_ su rostro se iluminó al reconocerlo. _ Estoy desesperada, la fiebre consume a mi hermano menor. Lo ha mordido una serpiente y el veneno lo está matando. Estoy perdida, no sé que hacer, ¡ayúdeme! _ y se desmoronó en un llanto amargo.
_ Calma, calma...yo tengo la solución, pero debes apresurarte.
La joven se restregó los ojos con premura y fijó su atención en el hombre encorvado que le sonreía paternalmente.
_ Debes adentrarte en el bosque de abedules, sentarte bajo la sombra de uno de ellos y esperar con paciencia la solución a nuestros males.
_ ¿A quién debo esperar? _ y perpleja volvió a preguntar _ ¿a nuestros males?
_ En ese paraje se oculta el misterioso "Unicornio Azul". Su cuerno mágico tiene el poder de salvar a tu hermanito y también, el de infundir ánimo en el espíritu de nuestro pueblo moribundo.
Dicho esto, puso en las manos de la doncella una daga de oro. Ella lo miró asustada y sin comprender.
_ Cuando el unicornio se acerque mansamante a ti, atraído por la fragancia virginal que te envuelve, y apoye la cabeza en tu regazo, le cercenarás la vida y con rapidez le cortarás el cuerno. Luego corre con ímpetu sin mirar hacia atrás, hasta mi casa.
_ ¿Matar al unicornio azul? ¿A esa bella e inofensiva criatura? ¡No lo haré! ¡Jamás!
_ Entonces tu hermano morirá, es tu decisión.
La joven, apenada pero con decisión, tomó la daga y corrió hacia su cruel destino.
Al día siguiente, a media mañana, alcanzó el lugar señalado por el brujo. Temblando se sentó sobre el césped húmedo por el rocío matinal y elevó una plegaria al cielo pidiendo perdón por sus malvadas intenciones.
De repente escuchó el trote esperado. Se maravilló al presenciar una criatura de tanta belleza y de tanta pureza en la mirada. Por un instante dudó, pero el dolor de su hermano le endureció el corazón y determinada,  cumplió con su misión.
Corrió desesperada, dejando detrás la horrible escena. Le escocían las manos manchadas de sangre inocente y una opresión interna, la ahogaba. Sólo la salvación de su hermano le daba fuerza en su alocada carrera.
Con reverencia depositó el cuerno mágico sobre la mesa del brujo, que la recibió exultante.
_ ¡Bravo, lo has conseguido!
Con la misma daga asesina, raspó con pericia el cuerno y el polvillo obtenido lo guardó en un cofre de plata. Una pequeña porción la colocó en una bolsita de terciopelo azul y se la entregó a la doncella que lo observaba alelada.
_ Toma, agregarás este polvillo en una tisana de caléndula que darás a beber a tu hermano. El veneno será expulsado y él sanará de inmediato. Ve, no pierdas tiempo.
Una vez solo, el hechicero se encaminó hacia el pozo de agua con el tesoro envuelto en sedas.
Repitió las palabras místicas que años atrás Merlín le había enseñado para solucionar casos extremos:
"Dios alado de los cielos resplandecientes
 Dios que irradias esplendor solar
 Te invoco por el poder del Unicornio Azul
 ¡Oh Dios de los Antiguos! dígnate a bendecir mis ritos místicos.
 Que la luz, la alegría y el entusiasmo vuelvan a reinar
 sobre las tinieblas de la muerte.
 Abre tus oídos y escucha mi ruego".
Con solemnidad arrojó al agua el cuerno y sin espera, una nube prístina de dulce aroma subió desde las profundidades del pozo y se extendió por todo el pueblo, cubriéndolo como si fuera una mantilla enorme quebrando miedos y sentimientos pusilánimes.
"Tu muerte no ha sido en vano", pensó el brujo mientras se alejaba victorioso del pozo de "Aguas Vivas".
Desde la rama más alta de un roble, una mujer elfo de ojos almendrados y cabellos plateados, observaba con fiereza el rito del hechicero.
"Humano inmisericorde, has matado a mi amado compañero, lo pagarás con tu sangre", fue la terrible sentencia.




martes, 17 de mayo de 2016

SÓRDIDA NECEDAD

Una brumosa y tórrida noche de luna llena, Catrina, una joven petulante y altanera, paseaba por las cercanías del cementerio de su aldea haciendo alarde de su temeridad.
Jamás escuchaba los consejos de su madre, que buscaban infundir sensatez en su cabeza alocada; y siempre se burlaba de las lúgubres leyendas que circulaban entre las familias sobre la existencia de seres oscuros y sanguinarios que esperaban agazapados en las sombras el momento oportuno para atacar a los humanos incautos.
Esa noche, Catrina se propuso echar por tierra aquellas leyendas huecas y estúpidas. Espero a que sus padres se durmieran y con la sola compañía de un candil, para iluminar su camino, se aventuró hacia lo desconocido.
Caminó con paso firme, en ningún momento sintió miedo. Se creía valiente y arriesgada.
Se propuso llegar hasta la zona más inhóspita que rodeaba su pueblo. "Les demostraré a todos estos ignorantes que los vampiros y los hombres lobos sólo existen en sus mentes fabuladoras", pensó jactándose de ser sabia y despreciando la creencia popular.
Sin embargo, su arrogancia pronto se quebró al adentrarse en un bosque tenebroso. En más de una oportunidad las ramas retorcidas de los árboles, como manos artríticas, le acariciaron el rostro dejando una estela de sangre en su piel alabastrina. Su grito, silenciado por el sombrío ulular de los búhos, que con sus grandes ojos le advertían un peligro inminente. Ella, insensata, no captó el alerta.
La luna, sol de los muertos, con un haz de luz solidaria le reveló la existencia de una pequeña cabaña entre una mata de zarzas.
Sin dudarlo se dirigió hasta allí. La puerta estaba abierta. Entró, la iluminación casi la ciega. Cientos de velas, desperdigadas por el amplio recinto hacían de la noche día.
Sobre una larga mesa de roble oscuro, platos con variadas exquisiteces la invitaba a devorarlos.
No rechazó la tentación y se arrojó sobre ellos. La comida sabía deliciosa, aunque...un dejo a sangre rancia le revolvió las tripas. El vómito, inesperado, la convulsionó.
Frenética, bebió de una copa llena de vino rojo. Pero, ¿realmente era vino?. A ella la bebida le supo dulce y espesa, sin embargo, no le dio asco sino sueño.
Catrina cayó en una duermevela que la conmocionó.
Tres mujeres de extrema belleza aparecieron de la nada. Volaban, flotaban, pero siempre a su alrededor.
"¡Que impertinencia la tuya! ¿Cómo te atreves a entrar en nuestra casa sin invitación previa?", escuchó que le reclamaba la morena de cavernosa mirada.
"Como castigo serás parte de nuestro festín", declaró entre siniestras carcajadas la doncella de cabellos cobrizos y ojos de fuego.
Catrina intentó romper el cerco creado por las extrañas mujeres, pero fracasó. Se sentía pesada, narcotizada. Sin saberlo había bebido opio diluido en sangre.
Impotente vio como las dos vampiros se abalanzaban sobre ella; sin contemplación alguna le desgarraban el cuello y como sanguijuelas famélicas mamaron hasta la última gota de su sangre, dejándola como un pergamino amarillento y crujiente.
La mirada vacía de luz de Catrina parecía exclamar al Cielo:
"¡Tonta de mí! La necedad ha sido mi tumba".

martes, 26 de abril de 2016

LA CAZADORA

A Cedric le encantaba que su abuela lo cuidara por las noches mientras sus padres permanecían en la comarca vecina participando de la feria mensual,en donde vendían los productos de su granja. Con entusiasmo escuchaba los relatos que la anciana le narraba antes de dormir, relatos oscuros y tétricos, no recomendados para un niño de seis años.
"Las Korrigan son hadas maléficas condenadas a vivir en la tierra en un estado de penitencia por un tiempo indefinido.
Estas criaturas son muy hermosas cuando se las ve al atardecer o de noche, pero durante el día sus ojos son rojos, su cabello blanco y su piel arrugada. Pueden predecir el futuro, cambian de forma y se mueven a la velocidad del rayo. Cantan y peinan su largo cabello esperando a un galante caballero. Estas hadas malignas  tienen el poder de hacer que los hombres se enamoren fácilmente de ellas, pero asesinan a quienes lo hacen".
Llegado ese momento, el niño se cubría el rostro con las mantas y gritaba de espanto.
La abuela, entonces, riendo interrumpía el relato.
_ Recuerda querido Cedric, jamás te internes en el bosque porque podría estar aguardándote una Korrigan...
_ ¡Basta abuelita!_ chillaba pataleando debajo de las frazadas.
Los años pasaron, la abuela murió, pero sus cuentos perduraron en la memoria de Cedric. Por supuesto que a los veinte años, aquella fantasía infantil tan lejana, ya no lo atemorizaba...lo hacía sonreír.
Llegó por fin el mes de agosto y la celebración de "El día de Lammas", la fiesta de las cosechas. La palabra Lammas significa "pan de masa" y el festival conmemoraba los primeros frutos de la cosecha.
Todo el pueblo se reunió en la iglesia para que el sacerdote bendijera el pan obtenido de los primeros granos de trigo. "Las primicias de nuestra cosecha", había expresado con orgullo el padre de Cedric.
Luego de la celebración religiosa, la familia festejó con un opíparo banquete. La jornada finalizaba con un torneo de arquería.
Al atardecer, Cedric junto a unos amigos, se internaron en el bosque que rodeaba la aldea. Todos muy ufanos ante las miradas femeninas, luciendo sus arcos y carcaj repletos de flechas.
Antes de llegar al punto de encuentro, en donde se realizaría la competencia, Cedric se descompuso. "Seguramente me ha caído mal el pastel de carne de ardilla". Una tremenda arcada lo dobló en dos, seguida de un feroz vómito. Tardó en recuperarse, cuando lo hizo notó que sus amigos lo habían abandonado. "¡Egoístas!, sólo piensan en el torneo".
Tomó el arco, ajustó la correa de su caracaj y luego de beber un poco de agua fresca de la qantara, una cantimplora anular, continuó su camino.
"¿Qué sucede? Por aquí ya he pasado", se preocupó. No quería reconocerlo, pero estaba perdido.
De repente, para su asombro, escuchó una melodía prístina, exquisita. Alguien cantaba y la voz, dulce como el néctar de las flores, lo atraía como un imán.
Se impactó al verla. Bella, peinaba con delicadeza sus cabellos semejantes a largas hebras de hilo de oro. Cuando lo descubrió, cesó su canto y le sonrió.
Los ojos grises de la doncella, tan grises como un amanecer lluvioso, lo obnubilaron; y su sonrisa, diáfana, lo subyugó.
"¿Quién eres?", intentó preguntar, pero las palabras permanecieron prisioneras en su boca.
Ella extendió sus brazos, invitándolo a acercarse. El obedeció mansamente.
El perfume de la doncella lo enloqueció. Una fragancia sensual que le recordó las manzanas rojas que había recolectado el día anterior.
"Amor, hueles a manzana, apetitosa, carnosa. Como Adán, yo también deseo pecar saboreándote", pensó excitado.
Ella, apenas lo rozó con sus trémulos dedos y él tembló, arrastrado por un torbellino de pasiones.
Sentados frente a frente, sobre una mullida alfombra de hierba fresca y tréboles en flor, con las piernas entrelazadas, Cedric se dejó arrastrar por una corriente vertiginosa de sensaciones vibrantes nunca antes conocidas.
Ella movía su cuerpo y sus caderas con ritmo cadencioso. Y él la penetraba cada vez más profundo.
"Cremosa", pensaba enfebrecido.
Ella se apoderó de los labios de Cedric, pasó su lengua sobre ellos y a continuación los mordió. Esto aumentó la libido del joven, que desesperado respondió al beso atravesando con la lengua, como si fuera una espada, la boca de fresa de la doncella. Era un volcán en ebullición.
Cedric sentía extasiado las uñas de la muchacha dejando estelas de fuego en su espalda. "Diluido en el leve frenesí del rasguño".
De repente, el volcán estalló. Todo él era lava ardiente. Le costaba respirar, la lujuria lo ahogaba.
"¡Por Dios, esto es el Paraíso!", alcanzó a gritar antes de derramarse dentro de ella.
Ella lo  acarició con ternura susurrándole al oído: "Gracias por este instante de placer infinito. Para mí uno más de tantos...para ti, el último".
De los pliegues de su túnica de seda extrajo un puñal y sin más, le cercenó la yugular.
Mientras el filo se deslizaba por su cuello, ejecutando una danza mortal, Cedric pensó: "Abuela, tenías razón, las Korrigan existen y yo, ¡bendigo su existencia!".


lunes, 18 de abril de 2016

MANDRAGORA MISTERIOSA

Se desliza como alma en pena sobre la gramilla húmeda del cementerio.
Una densa capa de neblina envuelve su armonioso cuerpo. Su cabello negro, como el ónice más preciado, oficia de amuleto protegiéndola de los espíritus malignos de la noche. Su mirada cristalina, empecinada busca entre las tumbas el tesoro que salvará su vida. Sus manos manchadas de sangre y barro de tanto hurgar en la tierra, tiemblan descontroladas por tanto esfuerzo inútil.
La Mandrágora no aparece, se empecina en mantenerse oculta y la bella joven llora con desesperación.
"Búscala entre los muertos recientes, ellos tienen la respuesta a tu mal", le sopló al oído su madre, una bruja asolapada.
Ya de madrugada, regresa a su hogar desilusionada.
_ ¿La has hallado?_ su madre cae sobre ella como una tromba.
_ ¡No! _ grita entre sollozos _¡Madre!, ¿qué será de mí? ¡Mi marido me matará!
_ Calma, ya encontraremos una salida _ intenta tranquilizarla.
_ No hay tiempo, la red de mentiras que he tejido es mi cepo. Estoy inmovilizada en medio de la oscuridad _ se lamenta.
_ ¿Has buscado bien?
_ ¡Pues claro!He recorrido cada tumba escarbando en todas ellas y...¡nada!, ¡nada!
_ Pero niña, ¡que tonta eres! Yo no te he dicho tumbas recientes sino muertos recientes.
_ ¿Acaso los muertos no residen en sus tumbas? _ pregunta perpleja y contrariada.
_ ¡No!, sígueme, ¡pronto!, antes que asome el sol, todavía hay tiempo..Trae a Manchas y una cuerda._ es la misteriosa orden de su madre. Sin cuestionarla toma al perro y salen presurosas.
Corren por las calles desoladas. Bendicen la lluvia que comienza a caer como cortina de perlas, sobre el pueblo dormido. La lluvia retrasará el inicio de actividades matinales y eso las beneficia sobremanera.
La joven sigue desconcertada a su madre que se dirige hacia la plaza principal donde se levanta el patíbulo en el que el día anterior ahorcaron a dos ladrones.
La mandrágora crece debajo de los patíbulos, donde cae el semen eyaculado por los condenados durante las últimas convulsiones antes de la muerte.
Ve como cava con las manos en el barro debajo de los cadáveres,que como marionetas penden de la soga en un absurdo vaivén.
La tétrica escena no la impresiona, sólo teme al castigo que puede llegar a infligirle su esposo si descubre la infidelidad.
_ ¡Albricias!_ escucha exclamar a su madre y el corazón se le detiene.

_ ¿La tienes madre? _ la esperanza la ciega.
_ Trae a Manchas _ con destreza y suma rapidez la mujer ata la raíz de la mandrágora con una punta de la cuerda, la otra la anuda al cuello del animal.
Una vez hecho esto se une a su hija y alejándose una distancia prudencial llama al perro.
Manchas corre hacia ellas y un grito escalofriante las paraliza y regocija a la vez. El perro muere al instante.
Sin prestar atención al pobre animal, se apresuran a rescatar la raíz de mandrágora.
Cuenta la leyenda que aquel que arranca la raíz de una mandrágora muere irremediablemente, por eso fue necesario sacrificar al perro.
_ Ha gritado, la raíz ha gritado por lo tanto es poderosa. Aquí está tu salvación, querida hija.
De regreso en su hogar, bajaron al sótano a través de una abertura escondida debajo de una alfombra ajada y deslucida. Encendieron una decena de velas ungidas con aceite de belladona para impedir la entrada de energías tenebrosas y sobre una mesa de roble se dispusieron a iniciar el ritual.
La madre corta un trozo pequeño de la raíz, lo muele y el polvo producido lo coloca en un pequeño cofre de oro y plata.
_ Disuelve esta preparación en el vino de tu marido durante tres noches. Cumplido ese período amanecerá muerto y tú serás libre, mi niña. ¿Feliz?
_ Mucho, madre _ contesta aliviada.
Cuando la bruja se queda sola en el sótano, continúa con el ritual.
"Ego te baptizo in nomine Samael patris et spiritus tenebrarum magne magna Maquiavelo" ( Yo te bautizo Maquiavelo en nombre del gran Samael, padre de los espíritus de la Oscuridad)
La raíz adquiere vida, convirtiéndose en un pequeño duende.
_ Desde ahora estoy a tu servicio_ son sus primeras palabras.
_ Serás el ángel guardián de mi hija. Protegerás y defenderás al hijo que lleva en su vientre. Nadie sospechará de su infidelidad _ la voz autoritaria suena implacable.
_ Será un placer _ la voz aguda preñada de malicia, estremece a la bruja provocándole un orgasmo de poder.





viernes, 15 de abril de 2016

ILICITO

Ese día por un leve problema gástrico salí antes del trabajo. Era un día soleado y muy caluroso.
Me detuve en el bar que queda en la esquina de mi departamento y ordené una limonada. El limón siempre calma mi malestar estomacal. Me acomodé en una de las mesas ubicadas en la estrecha vereda.
Me fastidiaba que era justo la hora de la salida de los colegios y el barullo de los jóvenes me aturde y desespera, más aún sintiéndome mal. Fue en ese maldito momento que la vi. Pasó a mi lado, casi rozándome, junto a otras dos compañeras.
Bella, etérea. Su frescura me cautivó y sus ojos grises me cautivaron. Reía, no sé, de algo gracioso, quizás...y su risa cantarina me hipnotizó.
Hacía años que no experimentaba tal arrebato. No pude apartar me mirada de ella. Pensé:"Me ha hechizado el alma".
Cuando desapareció al doblar por una de las calles, desperté de mi ensoñación y me escandalicé de mi reacción.
Ella,supuse,una niña de trece años, y yo un hombre de cincuenta y tantos...casado y con hijos mayores. ¡Si hasta mi hija menor tenía su misma edad!.
La vergüenza tiñó el sentimiento que comenzó a crecer en mi interior, un embelesamiento que no pude frenar.
Desde entonces, la pequeña ninfa se apoderó de mis pensamientos. Sueños eróticos me atormentan, pero ya no lucho contra ellos, los gozo. He asumido mi debilidad.
Cada tanto, amparado en mis malestares, muchas veces fingidos, me escapo del trabajo y sentado en el bar de la esquina, espero ansioso su paso. Sólo observarla revitaliza mis sentidos.
Amor vedado, amor ilícito...lo sé. Sus labios me hablan de besos prohibidos y yo sueño con devorarlos.
Ella es la primavera; yo, el invierno. Sin embargo este amor secreto me hecho reverdecer.


jueves, 7 de abril de 2016

AUTOPSIA

La noche como un manto negro, descendió sobre el silencioso castillo. Unas pocas velas encendidas atestiguaban la presencia de tres personas, oscuras y misteriosas.
Reunidos alrededor del calor que emanaba de la enorme chimenea, cada uno de ellos estaba ensimismado en sus pensamientos.
El conde, delgado y de piel cetrina, simulaba leer el periódico del día.
Su hija Cornelia, de figura insulsa, y blanco de las burlas de todos los jóvenes del condado, bordaba a desgano.
Y el jorobado, un huérfano que vivía en el castillo gracias a la generosidad de Cornelia, servía un té de menta a ella y un brandy al conde.
Cornelia odiaba a su padre, siempre indiferente a sus miedos y angustias; siempre violento con su madre. "Hoy será", pensaba entre puntada y puntada.
La medianoche fue anunciada por la última campanada del reloj de pie.
El conde, con voz gélida, dio las buenas noches y con paso cansino se retiró a su habitación. Desde la muerte de su esposa, hacía ya una semana, se mantenía distante y abstraído.
_ Es hora _ Cornelia arrojó con furia su labor al fuego indicando al jorobado que la siguiera.
Tomaron por un pasillo que los llevó hasta una escalera caracol. Descendieron con precaución, alumbrado su camino por una antorcha que portaba el jorobado.
Al llegar, Cornelia rebuscó en uno de sus bolsillos y extrajo una llave de plata. La cerradura oxidada de la pesada puerta de roble, cedió sumisa abriéndose a su ama.
El lugar se iluminó con cientos de velas, que se encendieron en el preciso momento que Cornelia entró. Era su laboratorio.
El aspecto de la muchacha mutó drásticamente. La oruga se transformó en mariposa.
El jorobado nunca terminaba de acostumbrarse a la metamorfosis Cornelia.
La doncella desabrida y sin gracia, refulgía como el más exquisito diamante. Ojos de esmeralda, cabellera de fuego, boca de rubí, toda ella era una canto a los dioses.
Sobre una larga mesa, se destacaba un variopinto instrumental médico: pinzas, bisturís, ganchos separadores, tijeras, punzones, sondas, agujas, hilo para suturar, trépanos cilíndricos, gubias...
En un caldero hervía agua. El jorobado tiró dentro hojas de ruda. El olor fuerte y desagradable protegería a su ama de los espíritus malignos.
Cuando Cornelia comprobó que todo estaba dispuesto para llevar a cabo su cometido, se dirigió hacia un armario. Entró en él; el jorobado, pegado a ella y provisto de una pala.
Salieron a un descampado. Por un sendero sinuoso y envueltos por una densa neblina, alcanzaron el cementerio.
En la tumba de su madre se arrodilló y elevó una plegaria.
Acto seguido ordenó a su fiel sirviente que cavara. Entre los dos sacaron el ataúd de la fosa y arrastrándolo, regresaron al laboratorio.
Con delicadeza depositaron el cadáver sobre la mesa. Cornelia, evitando mirar el rostro desfigurado de su madre, desgarró las ropas dejando visible el abdomen. Con un bisturí cortó la piel apergaminada. Con sapiencia ahondó el corte hasta abrir la cavidad abdominal.
Extrajo el estómago, el bazo y el hígado. Estudió el color de los órganos y los rebanó buscando el contenido insólito. En el estómago halló la respuesta a su intriga: "Cantarella", potente veneno obtenido de la mezcla del arsénico con vísceras de cerdo secas.
Cornelia, regozijada, lo anotó todo en su cuaderno de experimentos. Su grimorio, el "Picatrix", la había adoctrinado en profundidad. En realidad, todos su libros, códices secretos, contribuyeron a hacer de ella una singular y poderosa hechizara.
Su tío Leonardo despertó en ella la curiosidad por la anatomía humana y al igual que él estaba sedienta de conocimientos vedados por la ignorancia y la superstición de la época.
Satisfecha, suturó con celeridad la incisión y nuevamente, con la ayuda del jorobado, colocó el cuerpo dentro del ataúd y con presteza lo devolvieron a su tumba.
A la mañana siguiente, durante el desayuno, se presentó ante su padre.
_ ¿Tú quién eres y cómo osas irrumpir en mi propiedad? _ protestó malhumorado el conde.
_ Soy Cornelia, tu hija, ¿acaso no me reconoces? _ una sonrisa maliciosa asomó en sus labios.
_ ¿Cornelia? _ la inspeccionó perplejo_ ¡Cornelia!_ reaccionó colérico _ ¿Qué te ha sucedido?
_ A mí, nada. Pero a ti, ¡si te sucederá!
_ Te prohíbo que me hables crípticamente. ¡Sé clara, maldición!_ con rudeza estrelló un puño sobre la mesa.
_ Con alegría te comunico que ha llegado tu turno...
_¿Mi turno?, ¿mi turno de qué? _ vociferó.
_ Tu turno de morir, padre amado. Con mi madre experimenté los efectos de la "Cantarella" y contigo, gracias a tu adicción al brandy, muy pronto sabré como se alteran los órganos con el poder del "cianuro". Necesito conejillos de indias y ¡tú!... eres uno de mis predilectos.
Los bellos ojos esmeraldas cantaron albricias al ver como una corriente de naúseas atacaban al conde.
El jorobado le entregó su cuaderno.
_ Gracias querido._ con gracia angelical se sentó muy cerca de su padre que en ese momento convulsionaba. Tomó una pluma, la mojó en la tinta y comenzó a describir los síntomas que observaba extasiada...naúseas...vómitos...convulsiones...piel fría y húmeda...
_ ¿Qué sientes padre? _ preguntó con tranquilidad.
_ Quema, quema.
_ Quemazón interna...ahogo _ continuó escribiendo.
Finalmente el pobre infeliz falleció de un infarto.
_ Y ahora...al laboratorio _ rió complacida.



miércoles, 30 de marzo de 2016

LÁGRIMAS, SANGRE DEL ALMA

Lágrimas amargas viajan a través de sus heladas mejillas.
Amor frustrado, amor furtivo, amor perverso
¿dónde te escondes?, ¿es que has existido alguna vez?,
¿o quizá fue un dulce espejismo 
que impregnó de romanticismo su perdida juventud?
El corazón golpeado por tantas humillaciones
involuntario sangra.

Lágrimas amargas, desahogo y consuelo
de un espíritu, que la violencia 
se empecina en velar su luz,
en amedrentar su confianza.

Lágrimas amargas viajan a través de sus mejillas heladas, 
tramposo destino que con malicia 
confunde la brújula del verdadero amor.
Alma sensible que apostó a la felicidad
y terminó extraviada en las brumas de la angustia.

Lágrimas amargas viajan a través de sus heladas mejillas,
fieles compañeras de un vida que soñó con la magia del amor,
y que la cruel realidad hizo trizas...
  

martes, 29 de marzo de 2016

TODO LO QUE NECESITAMOS

Te conté acerca de un lugar en el que había estado
Era oscuro y yo estaba sumamente solo
Ahora no importa si la brújula falla nuevamente
Porque en tu amor construí nuestro hogar.
Eso es todo lo que necesitamos, oh querida.  Above & Above


miércoles, 23 de marzo de 2016

EL OBSEQUIO

Sigilosa, con cautela, con una intolerante opresión en el pecho, subo los escalones de aquella impresionante escalera de piedra que a medida que asciende se va estrechando. Entre mis dedos sudorosos tintinea el manojo de llaves oxidadas que mi cínico padrastro depositó en mis manos.
"En el altillo encontrarás un obsequio. Ve, búscalo, es para ti", su voz lisonjera me estremece y como de costumbre, lo detesto.
"¿Qué pretende?", pienso inquieta, "A él nunca le importé. ¿Por qué este cambio?".
Pasó un mes de la muerte sorpresiva de mi madre; una mujer joven, saludable, alegre hasta el día de su boda. Todavía no comprendo como pudo enamorarse de ese hombre vil.
A pesar de mi juventud, la semana entrante cumpliré quince años, supe ver como la engatuzó con su galanteo empalagoso.
"Madre, ese hombre es de temer,será nuestra ruina. Huele a muerte", recuerdo haberle advertido. Nunca creyó en mis premoniciones.
"Querida, no seas tonta, es adorable y lo amo", se rió de mi preocupación.
El tiempo me dio la razón. Su salud comenzó a flaquear. Ninguna medicina logró devolverle la lozanía; hasta que finalmente una mañana tormentosa,  el bramido de un trueno espeluznante que sacudió toda la casa, me anunció su muerte.
Mi padrastro se mantuvo frío como una lápida. Su rostro adusto no reveló el menor signo de angustia.
Desde aquel luctuoso día vivo encerrada en mi habitación. Le temo y lo maldigo. Estoy condenada a permanecer junto a él ya que no tengo parientes. Soy un estorbo para él y él lo es para mí.
Y de repente esta reacción amistosa. "En el altillo encontrarás un obsequio. Ve, búscalo, es para ti", sus palabras martillan mis oídos. La oscuridad vela mi mirada, presagio de catástrofe. Me resisto a hacerlo, pero él me empuja, al principio con delicadeza, luego, al notar mi rigidez, con brusquedad. Sin opción, subo.
Mi mano tiembla al colocar la llave en la cerradura. Una vuelta, dos...y la puerta se abre. La oscuridad me engulle. Cuando mis ojos se acostumbran a la lobreguez del recinto, descubro que soy observada por decenas de ojos rojos, incandescentes. Me estremezco.
Pegada a la pared, recorro la habitación hasta dar con una ventana. Corro la pesada cortina. La luz de la luna llena entra sin pedir permiso. A pesar de la tenue iluminación alcanzó a ver lo que me atemoriza. La aprehensión del trance por el que atravieso me hiela la sangre.
Veinte ratas... treinta, quizás, se amontonan inmóviles a mis pies. Tardo en comprender que están embalsamadas. "¡Bonito obsequio!", pienso atónita. Entonces recuerdo una tarde en que, a la hora del té, comenté mi repulsión a los roedores. "Mi corazón dejaría de latir", había exclamado.
"El maldito busca mi muerte. No se contenta con su parte de la herencia, lo quiere todo. ¡Cazafortunas!, siempre lo sospeché".
Me concentro haciendo un tremendo esfuerzo por calmar los espasmos de pánico que recorren mi cuerpo.
"No se saldrá con la suya, yo soy más astuta".
Siempre pegada a la pared, alcanzo la puerta. A salvo. Veloz, cierro la puerta y corro escaleras abajo.
El no está en el salón. "Estará festejando", me regocijo.
¡Hombre necio! Confiaste en mi apariencia frágil, cuando en realidad mis genes esconden un secreto familiar: por mis venas corre sangre de hechicera.  No pude salvar a mi incrédula madre, sin embargo, ese triste suceso aumentó mi fuerzas y conocimientos. Ahora mi venganza será implacable.
Con paso firme llego a la cocina. Lo encuentro sentado a la mesa. La cabeza sobre el plato aplastando un trozo de torta de chocolate. El veneno surtió efecto. Veneno, gula y magia negra, mis amorosos aliados.
"Tu regalo me decepcionó, en cambio, veo que mi obsequio fue de tu agrado. Extraños designios dirigen nuestras vidas, ¿ tú qué crees?..."


jueves, 17 de marzo de 2016

ONIRICO

El día infausto, el día que vivió su peor experiencia onírica, amaneció cubierto de nubarrones. Presagio, quizás, de una fatalidad que se gestaba en una mente diabólica.
Como de costumbre, no desayunó, apenas un té tibio. Tomó sus libros y desganada se dirigió al colegio. Cursaba el último año del ciclo primario. En el recreo, compartió conversaciones atrevidas con sus compañeras; todas ellas despertaban al sexo. El tema las emocionaba y excitaba.
Sin embargo, un sentimiento de congoja le asfixiaba el alma. "¿Qué me ocurre?", se preguntó la niña desconcertada. Nunca antes le había sucedido.
Regresó a su casa sin poder liberarse de esa sensación agobiante. Durante el almuerzo, la conversación con su madre fue breve y concisa. La relación pasaba por un momento crítico. Nadie la comprendía, menos su madre.
Se encerró en su dormitorio, amaba aquella soledad que era su hábitat. Se perdió en la lectura de una novela policial negra. Las manecillas del reloj giraron intrépidamente. La noche la sorprendió con una visita inesperada : su tía más querida., la única que la comprendía y escuchaba sin ofrecer consejos moralistas.
El ánimo de la niña cambió, el sabor amargo que la persiguió durante toda la jornada, se diluyó.
La familia pasó un momento ameno, distendido, disfrutando de la cena; aunque un halo de pesadumbre envolvía a su tía. La niña presintió que aquello era una despedida. Inmediatamente la hiel regresó a su paladar.
Al finalizar ese día extraño, recordó una frase de su madre que le erizó la piel. "Algo raro le sucede a mi hermana. Hace tiempo que la noto triste, perdida en sus pensamientos. Presiento que el marido es el nudo del problema. Nunca me gustó ese tipo".
Se durmió con el alma inquieta.
"Corro por un sendero. El calor y la opresión debido a la tormenta que no resuelve desatarse, acelera mi respiración. Los latidos del corazón me ensordecen. Corro desesperada alejándome de una escena atroz, sanguinaria. Me resisto a volver la vista hacia atrás, la presión es intolerable, el miedo nubla mi discernimiento. Sólo atino a correr, escapar. Siento mis manos pegajosas, las observo extasiada...sangre. ¿De quién? ¡Oh, sí! ya recuerdo...¡de ella! El aullido de un lobo me provoca espasmos de pánico. El terror me acorrala. ¡Auxilio! Nadie escucha, estoy perdida..."
La niña despiertó bañada en sudor, su boca preñada de un grito: "¡Madre!".
Los aullidos de lobo se transformaron en ladridos desaforados. "¿Continúo soñando?", se preguntó tratando de sofocar el temblor de su cuerpo.
Un lamento lascerante, seguido de un llanto amargo, la sobresaltó. "No es una pesadilla, esto es realidad", se quebró.
Corrió, como en su sueño, hasta la habitación de sus padres. Allí su madre estaba sumergida en un ataque de histeria. Su padre, desorientado, caminaba de un lado al otro en sepulcral silencio.
Con inusitada valentía se desembarazó del nudo en la garganta que la estrangulaba y preguntó: "¿Es la tía, no?", aún hoy no se explica como lo supo.
"La mató, el maldito la mató. Le aplastó la cabeza con un martillo", escupió la madre, "la encontraron en un charco de sangre".
"Sangre, ¿de quién?. ¡Oh,sí!, ya recuerdo...¡de ella!"
El presagio le llegó desde la oscuridad y hacia la oscuridad escapó.

NOS PROMETIERON QUE LOS SUEÑOS PODRÍAN VOLVERSE REALIDAD. PERO SE LES OLVIDÓ MENCIONAR QUE LAS PESADILLAS TAMBIÉN SON SUEÑOS.
Oscar Wilde

lunes, 14 de marzo de 2016

LA METAMORFOSIS DE MELUSINE

Adaptación de una leyenda medieval
Las sombras de la noche fueron un excelente disfraz para sortear la guardia y poder alcanzar sin problemas la recámara del rey. El silencio sólo era quebrado por los ásperos ronquidos de los dos soldados que supuestamente debían custodiar a Su Alteza. "¡Perfecto!", se rió complacida.
Se detuvo frente a la enorme cama. Corrió con sigilo el dosel de seda y clavó una mirada siniestra sobre la figura cubierta de mantas. Esperó, con paciencia, que despertara.
Como si intuyera una presencia maligna, el rey, abrió los ojos sobresaltado. "Una maldita pesadilla", pensó.
Sin embargo, la joven vestida de blanco que lo contemplaba fijamente era real.
_ Hija, ¿eres tú?, ¡Melusine! _ la reconoció.
_ Sí padre, soy yo._ la respuesta fue seca, carente de afecto.
_ No te imaginas lo feliz que me hace volver a verte. Ha pasado tanto tiempo...
_ Años.
_ Desde que tu madre me abandonó separándote de mí, la pena me desgarra. Es verdad que ella me permitió contados encuentros contigo, pero eso no alcanzó para curar la herida provocada por la lejanía_ se lamentó.
_ Mi madre te abandonó porque tú no mantuviste tu promesa _ sus palabras eran flechas disparadas al corazón del padre _ No debiste presenciar el momento de mi nacimiento.
Melusine, hija de Elinus, rey de Escocia y del hada Pressina, había descubierto que su padre la había visto nacer contra los caprichosos deseos de su madre. Desde entonces vivía con sencillez en la isla mágica de Avalon, apartada del boato, que por derecho, merecía. Odiaba a su madre que por orgullo la privó de lujos y reverencias; y a su padre, por débil y pusilánime. Los detestaba.
Melusine, presa del resentimiento y la cólera, apoyó su mano sobre el pecho del rey y al instante el corazón cesó de latir.
Satisfecha, regresó a su isla.
_ ¿Qué has hecho insensata? Has asesinado al amor de mi vida. Me vi obligada a abandonarlo porque así estaba escrito en mi destino. Ahora tú deberás pagar esta afrenta _ su madre le recriminó con furia.
_ Pero madre..._ quiso defenderse
_ ¡Nada!, por parricida te condeno a cuidar toda tu vida de la fuente de aguas sagradas y todos los sábados la mitad de tu cuerpo se convertirá en serpiente. Podrás casarte, pero tu marido nunca podrá verte mientras estés en ese estado. Si alguna vez, él falta a este precepto, lo abandonarás y vivirás el resto de tus días como serpiente. Y ahora, ¡fuera de mi vista!.
A partir de ese momento, Melusine vagó por los inmensos bosques de Avalón tratando de encontrar paz para su espíritu.
Todas las tardes, acostumbraba tomar un baño en la fuente sagrada del que era guardiana. Allí la sorprendió el conde Gael, quien prendado de su belleza le propuso matrimonio. Ella aceptó con una única condición, "los sábados debes permitir que me retire a mis aposentos, sin que me veas durante un día y una noche". Su enamorado claudicó sin discutir.
Los años pasaron en armonía y felicidad hasta que una noche, en el transcurso de una fiesta un día sábado en el castillo de la pareja, un primo de Gael, con insidia, despertó dudas en el joven con respecto a la ausencia de su esposa. "Quizás esté en los brazos de su amante..."_ lo acicateó envidioso del amor que demostraban Gael y Melusine.
Acechado por los celos, subió de dos en dos los peldaños de la escalera de piedra que daba a la alcoba de su esposa. Abrió la pesada puerta con violencia y lo que descubrió, lo apabulló.
Melusine dormía serenamente, bella como siempre, sólo que de la cintura para abajo era una serpiente.
Cayó de rodillas; perplejo, estremecido por el cruel hallazgo.
Los sollozos quedos la despertaron. Al darse cuenta de la situación, Melusine estalló en llanto amargo.
Antes de huir de la presencia de Gael, le expresó con infinito dolor:
_ Amor mío, estoy atada a este hechizo que me impide olvidar mi maldad. Tu amor ha iluminado la oscuridad que habita en mi alma, pero no tiene el poder para romper este sortilegio que me atormenta y que tengo merecido. Nuestra historia llega a su fin, siempre te amaré.
Lo besó y ese bello instante de amor, se transformó en preludio de una angustia eterna.
Jamás volvió a verla. Cierta vez, los rumores de la existencia de una gran serpiente que amenazaba a los habitantes del condado que se acercaban a la Fuente Sagrada, llegó a su conocimiento. Desesperado, ordenó que no le hicieran daño. El miedo pudo más, y un intrépido aldeano la mató con una lanza de plata, metal capaz de aniquilar a los monstruos mágicos.
Todas las noches, bajo el tímido titilar de las estrellas, se puede ver a un hombre sentado a orillas de la Fuente llorando su pena, tratando de comprender lo que no pudo ser...

"La luz del sol ciñe la tierra
  y la luna besa los mares,
 ¿para qué esta dulce tarea
 si luego tú ya no me besas?"(P.Shelley)


jueves, 10 de marzo de 2016

DIARIO DE UNA MUJER COMO TANTAS...

Y así, de repente, una ola de recuerdos me sorprende arrastrándome hacia el pasado, un pasado latente en mi sangre, un pasado que marca mi presente, y que seguramente teñirá de experiencia mi futuro.
No creo que el pasado deba quedar en el olvido, creo que las experiencias pasadas enseñan, instruyen, evitan que volvamos a repetir errores. Las tristezas, las alegrías, el dolor profundo...las situaciones límites, los éxitos y fracasos, nos moldean, nos fortalecen. "El pasado es la otra cara de la moneda".
En una etapa de mi vida creí ciegamente en el cuento del cristianismo. Hoy, no. Sin embargo, algunas palabras del Nuevo Testamento quedaron adheridas a mi corazón porque me ayudaron a no ahogarme en el océano de la desolación.
"No te asustes en el momento de la prueba, recuerda que el oro se acrisola en el fuego".
"...derribados, mas no aniquilados..."
Esas dos citas siempre me ayudan a seguir adelante a pesar de la deseperanza o el desconsuelo.
La timidez, durante mi infancia fue una carga demasiado pesada, que sólo mi mundo de fantasía mitigó.
En mi adolescencia, fueron mis dulces dieciséis la etapa más bella y romántica. Mi primer amor...mi primer beso.
En los albores de mi juventud, mi casamiento y la enfermedad de mi padre se entrelazaron. Felicidad y amargura. Luz y sombras.
El nacimiento de mi primer hijo y la muerte de mi padre. Milagro y congoja. Luz y oscuridad.
El tiempo pasa, vuela, se me escapa de las manos...
El dolor me visitó nuevamente, me aplastó. La muerte de mi segundo hijo me quebró, me hundió en el peor de los abismos . Conocí el dolor del alma, un sentimiento atroz. Pensé que no volvería a sonreír. Me equivoqué.
El amor de mi hijo mayor y la confirmación de un tercer embarazo me devolvieron la esperanza, la voluntad de seguir luchando...
Los años continúan desgranándose. La vida, regalo misterioso, se me presenta como un inmenso espectro de acontecimientos, de sentires ensamblados en una gama de colores que van de los más oscuros a los más diáfanos. El secreto está en no anclarse en las tinieblas.
La vida es un toma y daca continuo, donde el protagonista, como el capitán de un barco, lucha por mantener la embarcación a flote. No existe tempestad capaz de destruirlo..."derribados, mas no aniquilados..."

lunes, 7 de marzo de 2016

UNA PUERTA AL CIELO

"La guerra global que se está luchando contra la Jihad islámica no es sólo sobre bombas y secuestro de aviones, es también sobre la opresión de la mujer". Robert Spencer.

Un llanto ahogado inunda la estancia. Es una melodía lastimera, que hiere el alma.
Una joven, apenas salida de la infancia, se encuentra desolada en un túnel sin salida.
Jamás pensó que las tradiciones de su pueblo la perjudicaran, la dañaran. Sin embargo le está sucediendo.
Su padre se ha empecinado en casarla con un hombre treinta años mayor. "¡Una locura! ¡Una aberración!", gime mesándose los cabellos oscuros y lustrosos.
_ Como es posible que mi padre que siempre me ha consentido me someta a semejante sufrimiento. Madre, no lo permitas, intercede en mi favor, te lo suplico.
_ Lo que me pides es imposible. Las decisiones paternas son inapelables, tú lo sabes. _ la mujer comparte el dolor de su hija.
"Siempre he estado sometida y dominada, primero por mi padre y luego por mi marido. Han restringido mis derechos y libertades, han humillado y pisoteado mi orgullo, mi dignidad. Hoy, tú también bebes de esta agua amarga, mi querida niña", pensó vencida la madre.
_ No llores, madre, yo encontraré una vía de escape a mi oscuro destino, ya verás _ dijo entusiasmada.
"No hay escape posible, mi dulce hijita, obedeces o mueres, así de sencillo. El honor de la familia lo antecede todo, hasta la vida de nuestros queridos hijos", la tribulación oprime su corazón.
La mujer recuerda con pesadumbre la desgraciada suerte de su pequeña hermana Aisha. El padre de ambas, un hombre religioso conservador e intransigente, creyendo que había sido violada por un pariente, la decapitó para salvar la honra de la familia.
La evocación de aquellos sucesos la estremece. "¡Que no se repitan! ¡Alá, no lo permitas!", oró en silencio.
_ Hija, debes obedecer a tu padre, el busca lo mejor para ti _ trata de sosegar la rebeldía de la joven.
_ ¡Mentira! Es un tirano que sólo busca su propio beneficio _ grita enfurecida.
_ ¡Calla!, puede escuchar tu queja y será peor. Por tu bien, te suplico que obedezcas._ implora con temor.
_ No te preocupes madre, lo haré_ promete y su madre sonríe.
Sola en su habitación abre el Salat, el libro de oraciones; lo hojea presurosa hasta hallar una hoja suelta.
La letra de su abuela la consuela, allí está el secreto de su liberación. "El día que te sientas acorralada, no lo dudes, repite con fe estas pocas palabras y las puertas del cielo se abrirán ante ti. Este es el mejor legado que puedo ofrecerte mi adorada nieta". 
Se viste con sus mejores ropas, ocultando todo el cuerpo, salvo el rostro y las manos, como lo prescribe el rito. De pié reza en voz baja, nadie debe escuchar su oración:
"Alluhu Akbar, Alluhu Akbar, Alluhu Akbar, Alluhu Akbar  (Alá es el más grande)
Atestiguo que nadie tiene más derecho a ser adorado salvo Alá.
Ven de prisa hacia mi felicidad.
No hay poder ni fuerza excepto en Alá.
Hoy me pongo en tus manos,
Arranca de mí este infierno que destroza mi carne,
Que convulsiona mi sangre.
Concédeme la libertad que añoro.
Hazme libre, rompe mis cadenas.
Que los cielos me acojan brindándome su hospitalidad.
No hay poder ni fuerza excepto en Alá".
Al concluir experimenta un gran cansancio. Cae dormida sobre la cama. Y...no, no es un sueño.
Sus brazos se transforman en alas, su cuerpo se cubre de un níveo plumaje.
Envalentonada cruza la ventana de su habitación, despliega las alas y vuela, vuela alto, cada vez más alto. Los cielos le dan la bienvenida, se regocijan por su libertad.
"Alabado sea Alá, lo que promete, lo cumple. A puesto sus ojos misericordiosos en esta sierva indigna que hoy canta libertad. Alabado sea Alá".









Lamentablemente la realidad no se asemeja en nada a este cuento mágico.
En la ciudad sagrada de La Meca, en marzo del 2002, 15 adolescentes murieron en un incendio ocurrido en una escuela. Cuando la policía religiosa saudita llegó al lugar, no permitió que salieran del edificio porque no tenían el velo puesto.
El 75% de las mujeres en las prisiones de Pakistán están tras las rejas por cometer el delito de "haber sido violadas".
La violación es una mancha para el honor que sólo puede ser limpiada con el asesinato de la víctima.
Muchas mujeres son asesinadas mediante la lapidación por ser culpables de adulterio.
Las mujeres que no usan el velo están vistas como blancos militares. Una mujer argelina que usa velo confesó:
"El miedo es más fuerte que el deseo de ser libre".





martes, 1 de marzo de 2016

ESCUCHA MI RUEGO

Fortaleza celta, año 325 a.C.

En la torre de vigilancia, Killian soñaba despierto:
"Dulce, etérea...cuando caminas pareces desplazarte sobre oro líquido. Hasta la rosa más exquisita palidece ante tu belleza. Y tu voz...maravillosa música que enardece mis sentidos. ¡Oh Alanna, que no daría yo por una noche en tu lecho saboreando tus delicias!".
En ese comprometido estado de ensoñación lo sorprendió el oficial al mando. Lo reprendió duramente, con la promesa de un severo castigo si reincidía en su irresponsable distracción.
Las fuerzas romanas acosaban al poderoso pueblo celta. Debían estar preparados para repeler la invasión. Un error sería devastador.
_ ¡Sácate a esa mujer de la cabeza! Está maldita y tú lo sabes. _ lo reprendió su amigo Cetric.
_ Eso es lo que murmuran las malas lenguas. A ella la persigue la desgracia, sólo la desgracia.
_ ¡Que necio eres!. ¿Desgracia es el nombre del demonio que está prendado de ella? Acabarás muerto como cada uno de sus esposos en la noche de bodas. ¿Cuántos fueron? ¿Siete? ¿Ocho?
_ Seis.
_ Y si persistes, tú serás el séptimo...el séptimo cadáver _ se encolerizó.
Ningún argumento, por más funesto que fuera, convencía a Killian. El desposaría a la bella Alanna y viviría, contra toda predicción para disfrutar de su amor.
Esa misma noche se presentó ante ella con el corazón palpitante. Lo recibió el padre de Alanna y sin poner objeción, le permitió conversar con su hija. La había repudiado hacía ya tiempo, avergonzado del maleficio que la perseguía. Para todos Alanna era anatema.
Ella se alarmó al verlo.
_ ¿Qué quieres? _ le preguntó con furia _ Te lo repito una vez más, no me hostigues, no deseo casarme contigo ni con hombre alguno, ¿¡comprendes!?.
_ Tú eres la que no comprende. Te amo y estoy dispuesto a enfrentar al demonio que te acosa. Lo venceré, ¡te lo aseguro!
Alanna rió con tristeza. Hacía mucho tiempo que la esperanza la había abandonado. ¿Cuántos años habían pasado desde que Asmodeo irrumpió en su vida apropiándose de su alma?
Asmodeo la vio una mañana tomando un baño a orillas del río Tyne. Su desnudez lo atrajo, lo enloqueció. A partir de ese momento, ningún hombre consiguió poner sus manos sobre la sedosa piel de Alanna, ni besar sus carnosos labios. A partir de ese momento, fue de su propiedad. Sólo él disfrutó vistiendo de caricias el cuerpo apetecible de la joven, embistiéndolo cada vez que su capricho libidinoso se lo dictara.
Una parte de Alanna sufría por este ataque sexual, pero aunque avergonzada, no podía negar que también lo gozaba.
Pensó en quitarse la vida; nada la ataba a este mundo...su padre la despreciaba, los sirvientes murmuraban y la trataban con desdén. Sólo en su madre hallaba comprensión, y por ella no bebió el veneno redentor. "No quiero que por mi culpa mi madre baje a la tumba llena de tristeza, bastante escarnio vive ya la pobrecita".
Antes de dormir, una misma oración brotaba de sus labios:
"Dana, Señora Protectora, elevo mi rostro y mis ojos hacia tí. Líbrame de esta tierra para que no oiga más insultos. Compadécete de tu miserable sierva".
Y ahora Kilian prometiéndole la liberación. "¿Si fuera esto posible?", anheló; quizás la diosa había escuchado su persistente súplica.
_ Me casaré contigo _ decidió con temor.
La respuesta impactó al muchacho. "¡Por fin serás mía!", pensó exultante.
_ La noche de mañana sellaremos nuestra unión. No te arrepentirás Alanna. Verás como elimino a
Asmodeo _ declaró con valentía.
El templo quedaba alejado de la población, sin embargo llegó con rapidez. El sacerdote druida era amigo de su padre; él lo ayudaría, estaba seguro. No se equivocó.
_ Primero debes ir al río Tyne y atrapar un pez. Quítale el hígado y el corazón. Cuando entres a la habitación, colócalos sobre el brasero de los perfumes. El olor se extenderá, y cuando Asmodeo lo huela, huirá y nunca más atosigará a tu amada. ¿Por qué tu la amas, verdad? Mira que si sólo te impulsa el deseo carnal, las consecuencias serán terribles.
_ La amo _ se alarmó por las palabras del sabio druida, pero no daría marcha atrás, estaba decidido.
_ Muy bien, toma este trébol sagrado de cuatro hojas, te permitirá ver al demonio cuando avance sobre ti y se desintegre a causa del hechizo.
Killian se marchó satisfecho. "He triunfado".
El padre de Alanna ofreció un banquete para celebrar la séptima boda de su hija. Pocos parientes participaron de la misma. La tristeza y las especulaciones empañaron el enlace.
La madre de Alanna preparó una habitación para los novios. La joven comenzó a llorar amargamente.
"Hija, que la poderosa Dana, cambie tu pena en alegría", deseó enjugándole las lágrimas.
Cuando estuvieron solos, Killian siguió con fidelidad las instrucciones del druida.
_ Oremos Alanna; Morrigán, la Reina de los Fantasmas, nos cubrirá con su manto protector y junto al potente sortilegio del pez, acabará con el cruel Asmodeo.
Luego de encomendarse a Morrigan, se tendieron en el lecho. Asmodeo no tardó en llegar. Killian, con el trébol en la mano lo vio acercarse a ellos enardecido por los celos.
El aroma que invadía la habitación, atacó sus sentidos, pero antes de huir clamó desesperado:
"Esus, dios de la noche, temible guerrero, no permitas que este humano egoísta y soberbio se apodere de mi mujer. Ella es mi más preciada posesión. Yo, Amodeo, la reclamo por toda la eternidad. Escucha mi ruego, te lo imploro".
Esus, hurgó en el corazón de Killian y no encontró amor, sólo deseo y ambición.
Esa noche los amantes se amaron con pasión. Al chocar sus cuerpos, como dos pedernales, produjeron llamas de lujuria que los consumieron.
Grande fue el alivio a la mañana siguiente cuando se comprobó que Killian continuaba con vida. Y grande fue la felicidad de los padres de Alanna al ver a su hija radiante.
_ Tus ojos han cambiado de color _ se sorprendió Alanna al mirar con detenimiento a su marido
_ El inmenso amor que te prodigo es el que ha obrado el milagro _ bromeó.
Se besaron y la inquietante incógnita quedó en el olvido.
Con disimulo, se deshizo del trébol sagrado. Nadie debía comprobar que él, Asmodeo, se había encarnado en Killian.
"El muy iluso creyó poder vencerme. Gracias padre Esus por escuchar mi ruego".